25 de junio de 2019
25.06.2019
LOURIÑA

El Camiño do Tranvía en Mos amanece con vigas de hormigón que cortan el paso al tráfico

-Vecinos reclaman su apertura y el Concello investiga la titularidad -Peatones y conductores llevan usando el vial más de medio siglo

25.06.2019 | 01:01
Vigas a ambos lados del camino que impiden el paso. // D. P.

Fue en el año 1967 cuando dejó de funcionar la línea de tranvía Vigo-Porriño y desde entonces, parte del tramo a su paso por el barrio de Amieirolongo, en la parroquia mosense de Sanguiñeda, se continuó empleando tanto por peatones como conductores. Se trata de un vial, señalizado por el propio Concello como Camiño do Tranvía, que une la N-120 (en el punto entre Sala La Reina y el supermercado Eroski) con la N-550, próximo a la nueva área comercial) de manera que evita un rodeo tanto en longitud como en tiempo al sortear dos rotondas, la de la Costilleta y Las Angustias, ambas con un importante tránsito de vehículos.

Numerosos vecinos utilizan este camino para cruzar de un lado a otro, los mismos que hace unos días se encontraron con la sorpresa de que unas vigas de hormigón, colocadas inicialmente en los laterales, haciendo de bordillos, estaban atravesadas impidiendo el paso. Tanto los lugareños como desde el propio Concello de Mos han confirmado a FARO que "fue de la noche a la mañana", aunque debido a sus magnitudes estas torretas tuvieron que ser movidas con maquinaria, y a partir de entonces surgen todas las incógnitas y el interés por saber quién y por qué lo ha hecho.

El concejal de Urbanismo, Alberto Méndez, explica que "desde el Concello lo primero que se ha hecho al recibir la noticia ha sido abrir expediente para averiguar la titularidad del vial, pues no tenemos claro, si es público o privado; el aparejador municipal está trabajando en ello y en cuanto tengamos más información al respecto actuaremos en consecuencia". Con todo, los vecinos sostienen que en el Catastro figura como vía de comunicación de dominio público, que los márgenes del camino son rozados periódicamente por el Concello y cuenta con alumbrado público, cuyo cableado también fue destrozado en esta misma acción.

La longitud total de vial es de unos 500 metros, de los cuales precisamente está sin asfaltar el tramo cortado y que comprende unos 100 metros. El edil mosense declaraba ayer "no saber exactamente los motivos de por qué ese trozo nunca se llegó a asfaltar, esto data de muchos años atrás", no obstante, hasta entonces, circulaban por él tanto coches como motos y bicicletas.

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