14 de junio de 2011
14.06.2011
Baixo Miño

Un protector gallego de indígenas en Cuba

Luchó contra el analfabetismo y trató a la población contra el paludismo, la sífilis y la lepra

14.06.2011 | 10:30
Luís Hatuhey Piña Castiñeira con la foto de Ulpiano Piña, su padre. // E.G.

Un farmacéutico casado con una tudense, que tuvo establecimiento en Tui, llevó la civilización hasta el valle de Caujerí, situado entre Guantánamo y Baracoa, en Cuba, lugar lejano y paradisíaco donde logró vivir a salvo de la persecución política que tuvo en Tui, en el año 1936, por sus ideas políticas republicanas. Su hijo menor, nacido en aquellas tierras, relata la vida de película que protagonizó su progenitor, un enigmático personaje.

El farmacéutico Ulpiano Benito Piña, que ejerció en Tui en el año 1936, se convirtió en un altruista benefactor de indígenas cubanos en el paradisíaco valle de Caujerí, situado entre Guantánamo y Baracoa, en Cuba, lugar en el que vivió a salvo después de huir de España donde le persiguieron por sus ideas políticas republicanas.
Su hijo Luís Hatuhey Piña Castiñeira, de 72 años de edad, da a conocer la vida aventurera de su progenitor, un enigmático personaje, al que describe como "hombre de pocas palabras" y del que supo aspectos de su juventud a través de su madre y segunda esposa de Ulpiano, Carmen Castiñeira Fernández, de Tui.
El matrimonio fue una bendición para los 5.000 habitantes del valle de Caujerí, lugar al que sólo se podía llegar a caballo, pues carecía de carreteras. Ulpiano Piña construyó allí su farmacia y su casa, que tenían suministro eléctrico por generador. Destinó un lugar de su finca a una casa escuela en la que se asentó un maestro, traído por él para educar a la población, íntegramente analfabeta. Piña fue padrino de numerosos matrimonios, después de lograr legalizar uniones entre parejas. Utilizó sus conocimientos en medicina y aplicó tratamientos para erradicar el paludismo, la sífilis y la lepra. El farmacéutico gallego fue quien orientó a los primeros médicos que llegaron al valle, después de la Revolución cubana, para crear el primer hospital. Fue quien les puso al corriente de la situación sanitaria de la población a la que había atendido. Su hijo Luís Hatuhey, que nació en Baracoa en 1939, cuenta que "mi padre escribía a los paisanos la prescripción para los tratamientos con su Underwood, con el fin de obligarles a leer". La madre educaba a las jóvenes que entraban a servir en la casa. Les enseñaba costura, cocina....
Ulpiano Piña tenía otras tareas, pues antes de la Revolución, envió medicamentos y material quirúrgico al segundo frente oriental que estaba comandado por Raúl Castro y Che Guevara. Las tropas de Batista destruyeron el poblado, la farmacia y la casa, que luego se levantaron todavía más sólidas, de mampostería. Con la Revolución, llegaron las carreteras y la evolución.
Los orígenes de Ulpiano Benito Piña están en Valeixe (A Cañiza), donde nació en 1885. Emigró a los 25 años a Cuba y terminó el Bachillerato en Jovellanos (Matanzas). Después estudió Farmacia en La Habana, donde tuvo su propio establecimiento, pero su familia gallega le animó a regresar. Revalidó sus estudios en Madrid y se estableció en Tui, con su segunda mujer, Carmen Castiñeira. Viajaron sus dos hijos: Isidro Manuel (de un primer matrimonio) y Lidia de los Ángeles, de la segunda mujer. Tuvo farmacia, droguería y óptica que le requisaron en 1936 las tropas franquistas, por sus ideas republicanas. Él salvó la vida al huir de Francia, a Nueva York y Cuba.

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