22 de mayo de 2018
22.05.2018

El Turco Mohamed, todo un personaje expansivo y enérgico

"Directo al arco. Esa es mi manera de jugar favorita", indica el argentino sobre su estilo de juego

23.05.2018 | 08:44
Antonio Mohamed, durante su etapa en Monterrey.

Carácter: Es un hombre abierto, pasional, optimista, enérgico, que no rehúye la polémica ni oculta sus emociones. Así suele mostrarse en las entrevistas. Carismático, se rebeló contra Carlos Reinoso, entrenador de Toros Neza, cuando este le exigió que se cortase el pelo largo (era famoso por su apariencia excéntrica, como los tintes llamativos; ahora, en cambio, suele vestir de traje oscuro y emplea un look formal). El Turco apareció al día siguiente con la cabeza completamente rapada. Varios compañeros imitaron su acción y la afición se posicionó a su favor. Su biofrafía, escrita por Leandro Sánchez, se titula "El Turco, una vida llena de pasiones".

Familia: De origen árabe y argentino por sus abuelos paternos; yugoslavo (de ahí el Matijevich de su segundo apellido) y chileno por sus maternos. Mohamed era el nombre de su abuelo que al llegar a Argentina las autoridades le convirtieron en apellido. El mote de "Turco" resultaba inevitable. Antonio relata que en sus viajes a Estados Unidos el apellido siempre provoca que lo registren en la aduana. De su padre, que era chatarrero en Camino Negro (Lomas de Zamora), heredó el carácter abierto, expansivo: "Soy jugador por él, soy gracioso por él, soy alegre por él, soy mentiroso por él, soy de barrio por él, soy querido por mis amigos por él", ha dicho de su progenitor, que es también la causa de que regresase a Argentina a trabajar como entrenador. Antonio era técnico del Chiapas en 2005 cuando su padre falleció de forma repentina. Renunció al cargo y volvió. Poco después le ofrecían el banquillo de Huracán.

Tragedia: El momento más dramático en la vida de Antonio Mohamed se produjo en verano de 2006. Tras unas primeras experiencias como entrenador en Zacatepec, Morella y Querétaro, ese año había asumido el cargo en su Huracán del alma. Perdió la promoción de ascenso a la máxima categoría contra Argentinos Júniors. Surgió la posibilidad de acudir al Mundial de Alemania como aficionado, con una docena de amigos, y su mujer se lo recomendó para curarse la tristeza de la derrota. Antonio se llevó consigo a su hijo mayor, Farid, de nueve años (tiene otra niña, entonces de doce, y dos niños más pequeños). La expedición se movió por Alemania siguiendo a la selección argentina en su gran autocaravana hasta que se produjo la eliminación de la albiceleste, a manos precisamente de los anfitriones. El grupo arregló los billetes de vuelta a casa y al día siguiente partieron de Berlín a Frankfurt a tomar el avión. Iba camino del aeropuerto, con gran parte del grupo dormitando en la autocaravana, cuando sufrieron el impacto de un vehículo por detrás a gran velocidad. La autocaravana choco contra una valla y se partió en dos tras sufrir una caída de varios metros. Farid falleció después de tres días en la clínica universitaria de Jena. Antonio y dos de sus amigos estuvieron más de un mes internados y el nuevo técnico del Celta estuvo a punto de perder la pierna, con una triple fractura expuesta. Mohamed lograría el ascenso con el Huracán al año siguiente. Un conquista y a la vez una promesa que le había realizado a Faryd cuando se hizo cargo del equipo. "Es para mi hijo, es para mi hijo", sollozó el entrenador cuando el Huracán logró el tercer gol que certificaba el éxito. "Daría todo lo que tengo para volver a estar con mi hijo", ha confesado en alguna entrevista. Leva tatuado el nombre de Farid y así se llama también el campo que emplean los más pequeños de la cantera de Huracán.



Club: Fanático de Huracán, lo propio del barrio y de su padre. Militó en el equipo entre 1987 y 1991. Luego intentó regresar en alguna ocasión, incluso gratis, pero no fue posible. Jugando para Boca, ha insinuado que el corazón le impidió marcarle un gol a Huracán en una jugada clara, en la que prefirió pasar atrás en vez de rematar ("una parte quería y la otra no; ganó la que no"). Logró devolverlo en 2007 a la máxima categoría, como le había prometido a su padre y a su hijo Farid, que falleció en un accidente de coche en 2006, en el que también quedó seriamente herido el propio Antonio. En una ocasión estableció que quiere ser presidente del club cuando cumpla 50 años. Asegura que nunca será entrenador de San Lorenzo (como hincha de Huracán), Unión (trabajó para Colón) y Racing de Avellaneda (ya que jugó en Independiente).

Europa: El Turco tuvo una larga y prestigiosa carrera en México, donde los sueldos son elevados, como jugador y como entrenador. Ha dirigido algunos de los equipos más poderosos del país, como América y Monterrey. Tiene fama de haber manejado bien sus dineros. Se supone que habrá rebajado su caché para afrontar con el Celta su primera aventura europea. Es la primera vez que da el salto al Viejo Continente como profesional. Siendo jugador, el Zaragoza estuvo a punto de ficharlo, pero la operación se frustró en el último instante y fue traspasado a Boca.

Mentor: Elige como mentor al Coco Basile, por el que siente devoción tanto a nivel profesional como personal. "Aprendí de él todo lo que un tipo debe saber de un vestuario y cómo manejarse con un jugador", afirma. Como internacional con la albiceleste logró a sus órdenes la Copa América de 1991. Basile, sin embargo, no lo convocó para la Copa del Mundo de 1994. Dirigir a la selección argentina es otra de sus metas, aunque reconoce que es más probable que dirija la de México, país en el que ha residido más de la mitad de su vida.

Ideario: Como jugador era un delantero potente (tendente al sobrepeso), talentoso, anárquico, díscolo. Reconoce haber cambiado su mentalidad a partir de los 28 años, cuando ya empezaba a considerar la posibilidad de dedicarse a entrenar en el futuro. Asegura que adapta el sistema a sus jugadores. En Monterrey empleaba un 4-3-3. "No me caso con un dibujo porque para mí son más importantes los futbolistas". Lo principal es el estilo. Apuesta por la presión alta y la verticalidad. "Mi equipo recupera y ataca, recupera y ataca". "Directo al arco. Esa es mi manera de jugar favorita", ha comentado. Y sin embargo, pese a ese juego directo, adora el Barcelona de Pep Guardiola, "el mejor equipo que he visto". Otros lemas: "Soy un defensor de los especialistas"; "me gusta tener los once de memoria"; "lo ideal en el fútbol es el equilibrio, pero me gusta asumir riesgos y quedar mano a mano atrás".
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