Destrucción o formación, únicos destinos del narcosubmarino

“El Poseidón” se localizó en aguas de Vilaxoán hace un mes y permanece a la espera de una decisión para qué hacer con él

El narcosubmarino “El Poseidón” descansa en una nave de Vilagarcía antes de decidirse su destino final.

El narcosubmarino “El Poseidón” descansa en una nave de Vilagarcía antes de decidirse su destino final. / Iñaki Abella

A. G.

Un mes después de convertirse en la evidencia de una teoría que manejaban desde hace años las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, el narcosubmarino todavía permanece en una de las naves del Puerto de Vilagarcía a la espera de encontrar un destino para el mismo. Sin nada aprovechable para subastar, lo más probable es que acabe teniendo dos destinos: o la destrucción completa o su reconversión en un espacio de formación para los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, que temen que no va a ser el único con el que se encuentren en el futuro y deberán acostumbrarse a localizarlos y a abordarlos.

La nave en la que permanece el submarino se encuentra precintada, aunque todo hace pensar que las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado ya han acabado sus pesquisas en el interior, donde se encontraron algunos enseres que apuntan a que pudo salir de Brasil antes de desembarcar su carga en la ría de Arousa. Fernando Alonso, gerente de la Fundación Galega contra o Narcotráfico, reconocía ayer que “es un adefesio que no tiene nada aprovechable para subastar, quizás en la sección de motores se pueda encontrar algo con cierto interés, pero lo dudamos mucho, así que su destino será el desguace o algo similar a lo que se hizo con el de Aldán, que está en exhibición en la Academia de la Policía Nacional en Ávila”.

"A los narcos no les supone un problema abandonar un submarino de dos millones de euros después de cumplir su trabajo"

Fernando Alonso

— Gerente de la Fundación Galega contra o Narcotráfico

Lo que más preocupa al responsable de la Fundación es la demostración, con este submarino de que los narcotraficantes “van siempre un paso por delante y han encontrado una fórmula para introducir la droga que les permite pasar desapercibidos”. A eso se añade que no cuentan con limitaciones presupuestarias a la hora de acometer una obra de ingeniería como esta ya que “no les supone un problema abandonar un submarino de dos millones de euros después de cumplir su trabajo”. Pese a las dificultades con las que se encuentran las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, Alonso apunta a que “realizan un trabajo espectacular, pero es necesario dotarlos de medios para facilitar su trabajo; debemos reaccionar, porque en estos momentos no estamos preparados para esto desde un punto de vista logístico; debemos sentarnos a ver que es necesario”.

Lo que tiene muy claro Alonso es que, donde se pretendía hundir este submarino, “hay más, por eso necesitamos una policía con más medios y una justicia especializada que agilice los procesos y evite que se eternicen sobre la mesa; ambas cuestiones son fundamentales si lo que queremos es ser eficaces”.

Alonso alerta de que “estamos en un momento crítico en el que aquello que se decida va a condicionar la lucha contra el narcotráfico en los próximos años y debemos decidir si nos quedamos como estamos, siendo el punto de entrada de gran parte de la droga en Europa, o si apostamos por activar medios y fórmulas que nos ayuden a acabar con esta lacra”.