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San Cibrán, una romería de las de antes

La cita en los montes de Catoira es una de las más entrañables de la comarca

Iván Caamaño (1º i.), Andrés Quintá (2º d.) y otros asistentes a la tradicional comida campestre de San Cibrán, ayer. FdV

Una vez superada la pandemia, la “carballeira” de San Cibrán, situada en el Concello de Catoira y que da cobijo a la capilla que rinde tributo al santo que le da nombre, volvió a convertirse ayer en punto de encuentro para una multitud de romeros.

La visita anual a este lugar se ha convertido en una de las citas tradicionales que más vecinos arrastran, llegados desde toda la comarca de Caldas y otras como O Salnés, Barbanza, O Sar y Santiago.

Un momento de la romería. FdV

En ese atractivo espacio natural se celebra una de las citas festivas y religiosas con mayor arraigo social en el Concello. Además de ser una fiesta que en 2019 se encontraba en plena recuperación, por lo que había muchas ganas de retomar ese rumbo, ahora que el COVID parece quedar atrás y todo vuelve a la normalidad.

Algunos de los vecinos que salieron en procesión alrededor del templo. FdV

Lo que sucedió fue que el monte de San Cibrán, al que se accede desde la carretera que avanza ente Catoira y Carracedo (Caldas), volvió a convertirse en lugar de peregrinación para los más creyentes, pero también para aquellos que, aún no siéndolo tanto, saben lo mucho que encierra esta cita desde un punto de vista sociocultural e incluso patrimonial.

El pulpo "á feira" no podía faltar. FdV

Es una de esas romerías de las de antes. De las que huelen a velas encendidas, hierba fresca, rosquillas y pulpo “á feria”. Una fiesta de las que se anuncian con bombas de palenque e incluyen “gaiteiros”, misas cada hora y procesión.

Una de esas celebraciones tradicionales de interés cultural en las que vecinos, familiares y amigos, llegados a pie, en coche o a caballo, se reúnen para comer, charlar, bailar y divertirse a la sombra de los robles y al lado de los regatos que atraviesan este recóndito lugar.

Un momento de la procesión, con la reentrada del santo al templo. FdV

Fue, en consecuencia, un día grande para Catoira y su entorno del que, como queda dicho, disfrutaron ciudadanos llegados de muchos municipios cercanos. Y de otros que no lo están tanto.

Todo ello, hay que insistir, en el entorno de la capilla de San Cibrán, a la que se traslada desde la iglesia la imagen del santo y alrededor de la cual procesionaron los más creyentes.

Un templo, dicho sea de paso, a cuyas paredes exteriores se pegó el palco desde el que actuaron los componentes del grupo Os Lóstregos, financiado por la Xunta gracias a la mediación del concejal Iván Caamaño.

Un momento de la actuación de Os Lóstregos, al lado de la capilla de San Cibrán. FdV

Este edil fue uno de los que cientos de ciudadanos que acudieron a la cita y se quedaron a comer, compartiendo las mesas que los propios ciudadanos instalan bajo los árboles.

Música, comida y devoción en la Carballeira de San Cibrán

Música, comida y devoción en la Carballeira de San Cibrán Manuel Méndez

Son estas comidas familiares el rasgo más característico del San Cibrán de Catoira, dando cabida entre los muchos vecinos y visitantes reunidos en esta edición a algunos personajes tan conocidos como Andrés Quintá, el máximo representante del grupo empresarial que lleva su apellido y al que todos conocen por su histórico papel al frente de Extrugasa.

Algunos de los participantes. FdV

En definitiva, que San Cibrán volvió a ser una fiesta grande, dejando patente su enorme poder de convocatoria y volviendo a reunir a personas que, por aquello del COVID, hacía ya mucho tiempo que no se veían.

De ahí los emotivos reencuentros vividos bajo los robles del monte catoirense de la parroquia de Dimo, en el que se asienta la coqueta capilla del santo.

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