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¡Que las urnas nunca lleguen al mar!

Se conmemora el Día del Medio Ambiente, una expresión vaga en tanto que abarca un conjunto infinito de causas, complejidad que solo es posible resolver con pequeñas acciones individuales a las que no todo el mundo parece dispuesto. Y es a esos es a quienes hay que corregir.

Cada comarca debería tener a su propia Greta Thunberg en un día como hoy, alguien con capacidad de hacer un desesperado llamamiento a tanto desaprensivo que sigue faltándole al respeto a la madre Naturaleza y pisotea las dunas, recorre Areoso con chulería en quad, suelta sus perros junto a los nidos del chorlitejo o deja colillas en las playas, por no decir neumáticos, neveras, botellas de refresco o baterías oxidadas.

Y es que todo eso es visible durante todo el año, en acciones que no dejan de ser simbólicas pero que ya deberían haber tenido efecto sobre los todavía muchos irresponsables que consideran que el medio natural es su basurero privado.

Cierto que imponer cuantiosas multas tiene mucha efectividad cortoplacista y también que la presencia del Seprona de la Guardia Civil disuade, pero queda mucho por hacer en materia de concienciación, en suma de educación y solidaridad.

Dejar para final de curso la conferencia sobre medio ambiente o la salida rutinaria de exploración escolar, resulta a todas luces insuficiente a la hora de hablar de conservación de los tesoros naturales y preservación del medio.

Hace falta una acción conjunta en la que partiendo de una buena base educativa, también se implementen medidas de acompañamiento, pues no se puede ceñir este tipo de campañas a los centros escolares, ya que los niños no son quienes más contaminan..., ni mucho menos. Ellos son el ejemplo, hasta que se hacen mayores.

Hay que llevar todos estos planes de prevención a las administraciones, a las asociaciones, a los colectivos y también a las empresas, ya que son las que más ensucian, el cáncer con metástasis del planeta.

Hace falta una reflexión sobre los perjuicios que causan las bodegas, hay que hablar del mantenimiento de barcos que vierten al mar con sus carburantes y aceites, hay que advertir a las constructoras sobre los restos de obra, a las empresas turísticas que dejan que sus viajeros campen a sus anchas por los frágiles paraísos que había en la comarca. Y una retahíla más de ejemplos...

Y todo por el hecho de que el Medio Ambiente no es un privilegio que corresponda a las actuales generaciones, sino que es un legado para las venideras, que tienen el mismo derecho a disfrutar de una vida en plenitud y sintonía con la tierra en la que les tocó nacer.

Actuar ya es urgente y no vale solo con un día de concienciación como sino que hay que actuar durante los 365 días del año para que realmente se logre la efectividad.

Por algo será que también en tal fecha como la de hoy de hace casi sesenta años (1963) el Papa Pablo VI presentó al Concilio Vaticano la instrucción Piam et Constantem por la que se autorizaba la cremación de los católicos, una decisión que influyó claramente en la protección del medio ambiente en tanto que los camposantos no necesitan tantas tumbas. Y eso que los restos a dejar eran de carácter orgánico. Ojalá las urnas de plástico con las cenizas nunca terminen en el mar.

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