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Faro de Vigo

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Adiós al político que quiso reflotar el barco socialista tras hundirse el "Prestige"

Pepe Cacabelos, padre del alcalde de O Grove, falleció a los 79 años

Joaquín Escalante, Javier Padín Sanmartín y Pepe Cacabelos, cuando éste fue designado como alcaldable, en 2003. FdV

José Antonio Cacabelos Iglesias, más conocido como Pepe Cacabelos, falleció ayer, a los 79 años, tras pasar un par de semanas ingresado en el hospital de Montecelo. Muchos lo recordarán por haber sido el líder de los socialistas de O Grove y haberse convertido en candidato a la Alcaldía de esta localidad arousana.

Otros se acordarán de él porque parecía tan buena persona que aquello casi se antojaba incompatible con el hecho de ser político. Sin embargo, no dudó en saltar al ruedo, incluso para lidiar con varios toros a la vez y cuando la plaza era la más difícil que se puede imaginar.

Sucedía a principios de siglo, cuando ejerció como concejal en el seno de la Corporación meca. No llegó a gobernar, pero sentó las bases para que, unos años después, lo consiguiera su hijo, el también socialista José Antonio Cacabelos Rico, actual regidor del municipio grovense.

Pepe Cacabelos, candidato del PSOE a la Alcaldía de O Grove en 2003.

Pepe Cacabelos, candidato del PSOE a la Alcaldía de O Grove en 2003. FdV

Fue precisamente su hijo quien lo trasladó al centro hospitalario pontevedrés el pasado Jueves Santo, dado que el estado de salud de su padre había empeorado notablemente. Sufría diversas, graves e irreversibles enfermedades desde hace algunos años, por lo que el fatal desenlace era más que previsible.

Lo incineran mañana

Pepe Cacabelos será incinerado mañana, a las 12.00 horas, en un acto íntimo y familiar. El funeral por su eterno descanso se oficiará el lunes, a mediodía, en la iglesia parroquial de San Martiño.

La trayectoria política de Pepe Cacabelos está repleta de conflictos internos en el seno del Partido Socialista que, a la postre, forman parte de la historia de O Grove.

Era necesaria una candidatura de consenso que propiciara una renovación y marcara un rumbo que hasta ahora no fue posible conseguir

José Antonio Cacabelos Iglesias

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Muchos recordarán que a solo cuatro meses de las elecciones de 2003 los socialistas aún buscaban candidato. Era cuando el PSOE meco atravesaba “la peor crisis de su historia”, con el exalcalde José Antonio Galiñanes, Andrés Muñiz, Xosé María Mourelos y Pepe Cacabelos sonando como aspirantes, después de que el exedil Jorge Olleros renunciara a la posibilidad de liderar el partido.

El exsecretario general de los socialistas gallegos, Emilio Pérez Touriño, tras el mitín de su partido en O Grove, dando su apoyo a Pepe Cacabelos para las elecciones municipales de 25 de mayo de 2003. FdV

Eran aquellos tiempos en los que había diferentes corrientes internas en la formación y los dirigentes comarcales y provinciales no ayudaban en nada, sino todo lo contrario. El coordinador provincial de partido era Modesto Pose, actuando como secretario comarcal Rodrigo Santiago, con el isleño Julián García como su número dos.

Fue a finales de enero de 2003, a menos de tres meses de los comicios, cuando la ejecutiva que lideraba Javier Padín decidía apostar por un “candidato de consenso” para aspirar a la Alcaldía.

Un hombre apuesto de hablar sosegado y pelo canoso

No era otro que Pepe Cacabelos, aquel hombre apuesto de hablar sosegado y pelo canoso al que posteriormente ratificó la asamblea socialista.

Se presentaba en sociedad, tras ser elegido por la comisión electoral y la ejecutiva local del PSOE grovense, sin alzar la voz más de lo necesario, reclamando el apoyo de las bases y brindándose a pelear por la seguridad ciudadana y la vivienda para los jóvenes. Aquellas serían sus metas, en caso de convertirse en alcalde.

Comprometido

Había aceptado la responsabilidad de ser candidato “porque era necesaria una candidatura de consenso que propiciara una renovación y marcara un rumbo que hasta ahora no fue posible conseguir”, manifestaba a FARO DE VIGO.

Eso sí, aceptaba el reto como “un militante de base más”, con “las mismas opciones que cualquier otro que desee presentarse y que puede competir en igualdad de condiciones llegada la asamblea”, en un proceso de primarias.

Pepe Cacabelos y Modesto Pose, hace dos décadas.

Pepe Cacabelos y Modesto Pose, hace dos décadas. FdV

Flanqueado por el secretario general, Javier Padín, y el empresario Joaquín Escalante, que se había convertido en nuevo hombre fuerte del partido, Cacabelos (padre) advertía entonces de que se avecinaban tiempos difíciles para O Grove, “ya que vamos a encontrarnos con problemas a nivel turístico y productivo a causa del Prestige”.

Se refería al hundimiento de aquel petrolero que solo dos meses antes había teñido de negro la costa gallega. Un episodio dramático que Pepe no sacaba a relucir por casualidad, sino por lo mucho que representó en su vida política y personal. Y es que, como explicó entonces, se animó a presentarse como candidato, a pesar de que su partido era una olla a presión a punto de estallar, “tras ver a los voluntarios llegados de todas partes de España para luchar contra la marea negra”.

Aquello le inspiró y animó a dar el paso, con la firme intención de plantar cara a un grupo de gobierno conservador “que se ha convertido en un órgano administrativo de recaudación, incapaz de planificar un presupuesto que atienda las necesidades de O Grove”, denunciaba el, en aquel momento, líder de los socialistas.

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