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Faro de Vigo

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Salvar las pequeñas historias de la aldea con un móvil

El colegio de Mosteiro participa en el proyecto de toponimia "Galicia Nomeada"

La expedición educativa del colegio de Mosteiro, frente a la capilla de San Benito. | // IÑAKI ABELLA

El grupo no pasaba inadvertido: casi un centenar de personas, entre chavales de entre 13 y 14 años y profesores recorrían la ribera del río Ansede, en Mosteiro. Les acompañaban dos vecinos de cierta edad, y Vicente Feijoo, especialista en toponimia de la Real Academia Galega. El objetivo de la excursión no era conocer los ecosistemas fluviales o retirar basura o especies invasoras, como en ocasiones anteriores, sino ponerle nombre a las cosas: a las fincas, a los molinos, a los puentes, incluso a las piedras.

“Galicia Nomeada” es un proyecto impulsado por la Real Academia Galega y varios organismos de la Xunta de Galicia, cuya finalidad es salvar del olvido y la desaparición miles de microtopónimos, que hoy en día solo se conservan en amarillentos documentos de propiedad o en la memoria de las personas de más edad de cada lugar.

El programa dispone de una aplicación colaborativa para dispositivos móviles. Las personas, asociaciones o colegios que quieran echar una mano solo tienen que descargar el programa, darse de alta como colaboradores y ya podrán empezar a registrar en el mapa los microtopónimos de cada lugar.

“Evitar que se pierdan los topónimos contribuye a salvar la historia local de las aldeas, que no están registradas en ningún libro, y que solo quedan en la memoria de las personas mayores”

Vicente Feijoo - Coordinador de toponimia en la Real Academia Galega

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Eso es precisamente lo que estaban haciendo ayer los estudiantes del colegio de Mosteiro y sus profesores durante el recorrido por el Ansede: registrar en la aplicación para móviles los nombres que les iban revelando los dos vecinos de mayor edad que les acompañaban. Fue así como se fueron sucediendo Vilariño, O Souto, A Baralla, A Devesa, A Veiga do Río, A Reguenga...

“El objetivo de actividades como esta es involucrar a los jóvenes en la salvaguardia de este patrimonio”, explica Vicente Feijoo. Es decir, animarles a salir al campo con sus padres o abuelos: que estos refresquen su memoria, desvelando los nombres de accidentes geográficos o fincas; mientras sus hijos o nietos disfrutan subiendo los datos desde su teléfono móvil. Al incorporar una ficha nueva puede publicarse únicamente el topónimo, o acompañarlo de fotos del lugar o incluso de grabaciones con la voz de los informantes o de textos que reproduzcan historias o leyendas.

“Evitar que se pierdan los topónimos contribuye a salvar la historia local de las aldeas, que no están registradas en ningún libro, y que solo quedan en la memoria de las personas mayores”, añade Feijoo.

Más de 30 colegios

“Galicia Nomeada” ya cuenta con 2.600 usuarios registrados, si bien en realidad son muchos más, puesto que hay colegios y asociaciones inscritos con una única cuenta, pero que disponen de numerosos voluntarios en cada caso.

El coordinador del proyecto explica que se han sumado a la iniciativa una treintena de centros educativos, entre los cuales se encuentra el de Mosteiro, en Meis, que visitó ayer.

Vicente Feijoo fue entrevistado a primera hora de la mañana por los estudiantes encargados de la radio escolar, y posteriormente ofreció una breve charla sobre el proyecto y cómo colaborar con él. Finalmente, alumnos y profesores salieron al campo para recorrer el río Ansede y aprender practicando como funciona la aplicación.

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