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La Agencia Tributaria aún tiene que subastar 37 bienes embargados a los Charlines hace 14 años

La administración logró adjudicar el 97% del patrimonio intervenido a las empresas del clan

Manuel Charlín Gama, en una comparecencia en los juzgados de Vilagarcía, en 2020. | // IÑAKI ABELLA

El dicho de que los asuntos de palacio van despacio se cumple a rajatabla cuando se aborda una subasta de bienes embargados a narcotraficantes. Y un ejemplo de ello es el estado de la enajenación del patrimonio intervenido a la familia Charlín a raíz de la operación de blanqueo que se inició en 1995. Casi 15 años después de que se hiciese firme la sentencia condenatoria, la Agencia Tributaria aún está pendiente de vender 37 propiedades de la familia.

El reciente fallecimiento del histórico narcotraficante Manuel Charlín Gama, “patriarca” del clan de los Charlines, de Vilanova de Arousa, ha puesto el foco sobre las causas judiciales pendientes. Entre estas, se encuentra la subasta de los bienes intervenidos a raíz de la operación de lavado de dinero de 1995.

La primera sentencia condenatoria fue de 2003, y el Tribunal Supremo la hizo firme en 2007. Además de las penas de prisión y las multas, se ordenó el embargo de 101 propiedades. Un total de 66 de ellas figuraban a nombre de empresas, participadas por miembros de la familia Charlín o allegados suyos, y otros 35 inmuebles pertenecen a personas físicas.

La Agencia Tributaria explica a FARO que la subasta se inició por los bienes de las sociedades y empresas, “porque era lo más importante en términos económicos”. En este sentido, señalan las citadas fuentes, ya se han adjudicado 64 de los 66 bienes subastados, lo que supone el 97 por ciento.

La Agencia Tributaria señala que es la Audiencia Nacional la que ha solicitado empezar por los bienes de las empresas, para proseguir después por los 35 inmuebles de las personas físicas, “fundamentalmente terrenos y solares, y de menor relevancia económica en general que los de las personas jurídicas”.

Este procedimiento de venta, “se encuentra en distintas fases”, e incluye la casa en la que residía Charlín Gama, situada en Vilanova. A medida que se fue adjudicando el patrimonio de las sociedades, el dinero obtenido se descontó de las multas impuestas a los condenados. Una vez realizadas las liquidaciones, se inició la subasta de los bienes de las personas físicas.

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