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El Supremo ratifica las penas de cárcel para cinco narcotraficantes, pero les rebaja las multas

Vista general de contenedores descargados en Marín. | // NOÉ PARGA

La Sala de lo Penal del Tribunal Supremo ha confirmado las penas de prisión que la Audiencia de Lugo había impuesto a cinco hombres por tráfico de drogas, varios de ellos vecinos de O Salnés. Así, se hace firme la pena de nueve años de prisión impuesta a Serafín Carro Pérez, Juan Ramón Allo Dios, Bruno Santiago Allo y Ramón Cardalda Fontán; así como la de once años de cárcel que se le impuso a Ramón García Alonso.

Los cinco fueron condenados por la introducción frustrada de media tonelada de cocaína a través de dos contenedores llenos de pescado congelado. Los magistrados de la Audiencia Provincial de Lugo consideraron probado que habían urdido un transporte internacional de calamar y pota congelados, con la finalidad de ocultar la existencia de droga en los contenedores.

Pese a que el Supremo ha confirmado las condenas, echando por tierra las esperanzas de los cuatro condenados que presentaron el recurso de casación, sí estima parcialmente una de las demandas. Este se refiere al importe de la multa, que el Alto Tribunal ha rebajado a 17 millones de euros los 70 que había impuesto el tribunal de Lugo a cada uno de los procesados.

La operación por la que fueron condenados es de 2010, cuando intentaron introducir medio kilo de cocaína en contenedores de pescado congelado

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El Supremo justifica esta reducción en que la partida de cocaína intervenida fue tasada en unos 18 millones, y en que los magistrados de Lugo no justificaron adecuadamente la razón de imponer una multa por valor de 70 millones.

La operación por la que han sido condenados los arousanos se remonta a 2010, cuando iniciaron los contactos entre ellos. Supuestamente, fue Ramón García quien los puso en contacto con la organización sudamericana. Además, este hombre ya había sido condenado a nueve años de prisión en 1999 por tráfico de drogas.

La sentencia de Lugo detalla algunas de las reuniones que mantuvieron los condenados, siendo una de las primeras en O Corgo, una localidad situada junto a la Autovía del Noroeste. Precisamente, ese día varios integrantes de la banda viajaron después a Madrid, donde se encontraron con narcos sudamericanos que les iban a proporcionar el estupefaciente.

La resolución judicial de primera instancia detalla también los viajes que realizaron a Bogotá, y como los contenedores en los que viajaba la cocaína oculta entre el pescado congelada fue intervenido en el Puerto de Marín el 24 de septiembre de 2010.

Procedían de Guayaquil (Ecuador), y habían sido inmovilizados porque los rechazó el Punto de Inspección Fronteriza de Sanidad por irregularidades en los certificados sanitarios de origen. Al abrir los contenedores, la Guardia Civil vio unos bultos rectangulares sospechosos, y fue entonces cuando solicitó la autorización judicial para el registro pormenorizado de la carga. Fue ahí donde se hallaron diferentes paquetes con droga, valorada en casi 18 millones de euros.

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