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Poco ruido por un convenio digno para la conserva

Un momento de la protesta desarrollada por la CIG en Vilagarcía para reclamar un convenio de la conserva “digno”. Iñaki Abella

Puede que muchos de los interesados en participar estuvieran trabajando, por aquello de haberse celebrado en día laborable. Pero lo cierto es que se esperaba una mayor participación en la jornada de protesta convocada ayer por el sindicato CIG para exigir un convenio digno para el sector de la conserva.

Y parece lógico esperar una mayor afluencia si se tiene en cuenta que en la actualidad apenas se trabaja mejillón –debido al episodio tóxico que afecta a las rías gallegas–, por lo que muchos trabajadores están en casa, y que los problemas en el sector no dejan de crecer, con industrias ya desaparecidas y otras a punto de estarlo.

Un momento de la protesta. Iñaki Abella

Medio centenar de asistentes

Finalmente, alrededor de medio centenar de personas respondieron a la llamada de CIG para concentrarse en la plaza de Galicia, en Vilagarcía, y denunciar la “explotación laboral” que dicen apreciar en el sector, tratando de dejar claro que la patronal “quiere hacer saltar por los aires la conciliación familiar, haciéndonos trabajar de lunes a domingo”.

Dispuestos a impedir que esto ocurra, y denunciando que esa patronal conservera “se ampara en la crisis para obtener beneficios mientras nos toma el pelo”, los manifestantes criticaron con dureza que en el convenio no se apliquen subidas salariales y lamentaron que la industria “no valore lo que se ha encarecido el coste de la vida”.

La concentración desarrollada en la plaza de Galicia, ayer. Iñaki Abella

En la puesta en escena desarrollada por la CIG para mostrar su enfado, los asistentes corearon consignas pidiendo que convenios colectivos como el suyo se redacten “aquí, no en Madrid”.

Pero también reivindicando “salarios justos y dignos”, así como dejando claro que lo que quieren los empleados de este sector estratégico en Galicia y Arousa es “trabajar, no mendigar”.

Como era de esperar, teniendo en cuenta el dominio absoluto que las mujeres ostentan también en este sector, no faltó el grito por la igualdad laboral y contra la discriminación, coreando aquello de “a igual trabajo, igual salario”.

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