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Arousa

Catoira da la bienvenida a los vikingos más protocolarios

Algunos vikingos representaron en tierra abordajes de lo más cívico que se recuerdan

Algunos vikingos representaron en tierra abordajes de lo más cívico que se recuerdan Noé Parga

Llegó agosto a Catoira y con él los vikingos, si bien este año le tocó venir a los más disciplinados y protocolorios. Las circunstancias mandan y ni siquiera las tradiciones pueden abstraerse a ellas. Al igual que el año pasado no hubo desembarco, pero sí presencia de las huestes normandas.

El paso de las embarcaciones no estuvo acompañado de desembarco. | // NOÉ PARGA

Hasta el tiempo pareció no querer desentonar con las circunstancias de contención. Casi como formando parte de un protocolo que que tiene en la lucha contra las aglomeraciones la principal de sus batallas. Con todo ello, fueron muchas las personas que se acercaron a As Torres do Oeste para aplaudir a los vikingos con mascarilla.

Un pasacalles fue el preludio de la fiesta en As Torres. Noé Parga

Tampoco hubo desembarco al uso. Las restricciones dejaban para mejor ocasión aquello de bañar en vino, coger prisioneros y prisioneras y mezclarse con la multitud para intimidar dejándose llevar por la euforia y sus espadas. Un grupo de vikingos esperaban ya en tierra mientras que los barcos surcaban el río Ulla hasta la isla de Castrivello, pero sin llegar a poner un pie en tierra con ínfulas de apoderarse del territorio.

Fueron muchas las personas que se acercaron a As Torres do Oeste para aplaudir a los vikingos con mascarilla

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Los seis drakkars que con vela rojiblanca desplegada participaron de la experiencia fueron aplaudidos desde tierra y también desde el propio puente interprovincial. Desde allí fueron muchos los que desafiaron a la climatología y vieron pasar a sus pies a los barcos Torres de Oeste, Frederikssund y Ardglass-Catoira que, junto a otras tres embarcaciones, ascendieron el río.

Incluso a bordo de los barcos también se aplicó la normativa de aforos. La anarquía propia de cualquier invasión continúa guardada en el cajón a la espera de volver a lucir en todo su esplendor, pero el espíritu vikingo continúa intacto y con más fuerza que nunca con la vista puesta en el 2022. Y es que desde la fiesta por la invasión vikinga comenzó a celebrarse en el ya lejano 1960 ayer mostró, obligatoriamente, su versión más contenida.

La anarquía propia de cualquier invasión continúa guardada en el cajón a la espera de volver a lucir en todo su esplendor

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El Concello de Catoira añadió estímulos a una desangelada mañana en forma de música. Pese a las circunstancias era el colofón a una semana de actos culturales y la música compartió protagonismo con los propios vikingos. Fue el grupo Baiuca, encabezado por el músico catoirense Alejandro Guillán, quien añadió electrónica a la música tradicional para sobrellevar una lluvia impropia de estas épocas del año.

La irrupción del gaiteiro carrilexo Roi Silva fue una de las sorpresas en un día que se pudo seguir también desde las redes sociales gracias al trabajo de Emitimos.com y la presentación de Ismael Sobrino “O Chuso”.

Catoira estrena el Centro Cultural Torres do Oeste

Esta extraña edición de la Romaría Vikinga de Catoira también dejó un evento para el recuerdo. Concretamente la inauguración del Centro de Activación Cultural Torres de Oeste. Un acto que se desarrolló en la tarde del sábado con la presencia de Alberto García, alcalde de Catoira; Francisco Singul, comisario de la exposición permanente; y Alfredo Sellier, responsable de Museografía y Producción.

El conocido como CACTO nace como centro de interpretación de las Torres de Oeste. Un acercamiento a la historia de este enclave y al que se refieren como “la puerta de acceso y frontera de protección desde el océano hacia el interior de Galicia y las tierras de Compostela. Torres de Oeste, llave y sello de Galicia”.

El centro cuenta con paneles informativos, exhibición de réplicas que contextualizan diferentes etapas de la historia de As Torres, y varias unidades audiovisuales que permiten ahondar de modo interactivo en la exposición. En el piso superior se encuentra un espacio para actividad cultural dedicado a presentaciones y talleres.

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