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Las botellas que flotan en el mar sirven para hacer bañadores

La presentación de los bañadores se realizó en la playa urbana de Confín.

La presentación de los bañadores se realizó en la playa urbana de Confín. Noé Parga

Hacer negocio, limpiar el mar y crear una comunidad de nadadores comprometidos con el medio ambiente. Todo ello es fruto de una idea surgida durante los improductivos días del confinamiento.

Carlos López y Santiago Escandell fundaron en Madrid hará cosa de un año la empresa Squali Swim, especializada en la venta de bañadores para natación. Algo que, a priori, puede no sorprender, y menos viniendo de dos muchachos apasionados por este deporte. Pero su idea va más allá de simples diseños, ya que hacen sus prendas con botellas recicladas; esas que muchas veces aparecen flotando en el mar.

Carlos López y Santiago Escandell. FdV

“Creamos una marca por y para nadadores, pero con un añadido que pocas veces habíamos encontrado dentro del mundillo, la sostenibilidad”. Es Carlos López quien habla, socio fundador de esta marca que presentó sus prendas en O Grove, aprovechando que patrocinaba la I Travesía a Nado Illa da Toxa, donde se dieron cita deportistas de toda España y Portugal.

Los bañadores presentados en O Grove. FdV

“Nos gusta mucho aprovechar este tipo de eventos para hablar de nuestra iniciativa a los verdaderos interesados, los amantes de la natación”, apunta López, que en su estancia en O Grove destacó que fue “una gran experiencia, ya que vimos que la gente realmente se interesaba por la manera que teníamos de trabajar”.

Carlos López y sus bañadores. FdV

Lo suyo es la sostenibilidad, que hace especial su marca ante la competencia. “Queremos crear todavía más productos, equipamientos completos para deportistas como nosotros, pero siempre con el sello sostenible que apuesta por el reciclaje de residuos”, asevera.

Debe tenerse en cuenta, al igual que lo hacen en Squali Swim, que la industria textil es, según la ONU, la segunda más contaminante del planeta.

Participantes en la travesía a nado de A Toxa, con base de operaciones de Confín. Noé Parga

Vigo, como punto de partida

“Si todo va bien, es posible que comencemos a fabricar en Vigo dentro de poco, pues estamos negociando para elaborar allí parte de nuestra producción”, explica Carlos López cuando es preguntado por las intenciones de su marca, que busca asentarse en Galicia en su apuesta por la sostenibilidad.

“Al fabricar nuestros bañadores en territorio español –lo hacen ya en Madrid y Cataluña– conseguimos que el impacto ambiental sea mucho menor, pues reducimos el coste ecológico de los desplazamientos de mercancías”, aduce.

“Se nos hacía complicado al principio, cuando no muchas fábricas estaban dispuestas en un mundo confinado a ponerse a producir algo como lo que nosotros proponíamos, que ni cumplía los mínimos de producción ni era, para nada, convencional”, añade.

A pesar de todo, encontraron empresas que se interesaron por su propuesta. Su última iniciativa, para seguir haciendo más grande su comunidad de amantes de la natación, es la de las charlas que realizan con deportistas olímpicos de natación y triatlón.

“Además de darnos a conocer, nos acercamos a profesionales y aficionados para que compartan experiencias y opiniones”, sentencia López.

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