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Estampa desoladora en el área recreativa de Altamira y A Chanca

Estado en el que se encuentra la pontella de madera sobre el río Chanca.

Estado en el que se encuentra la pontella de madera sobre el río Chanca.

Vecinos de Dena denuncian el abandono en el que se viene sumiendo hace años el área recreativa de Altamira, situado en una zona de remanso a pie de un meandro del Chanca, acusación de la que también se hace eco el BNG meañés a través de su red social.

Responde a una pequeña zona recreativa construida por el Concello meañés en 2004, con Jorge Domínguez como alcalde, y que se tradujo en la disposición de un asador, papeleras y un grupo de mesas y bancos de madera para poder albergar una comida campestre. La zona contaba también con una pontella de madera para comunicar ambas orillas. El área en cuestión vino adoleciendo de falta de mantenimiento y en los últimos años ha caído en un abandono total.

Basura acumulada en el merendero de A Chanca FDV

La basura asoma por doquier en función de los días, el mobiliario empieza a sufrir el acusado desgaste del paso del tiempo y la vieja pontella peatonal de madera está ya semiderruida, con la barandillas rotas y la estructura amenazando con venirse abajo. Un paisaje desolador fruto, unas veces de vandalismo, y en otras del olvido al que quedó relegado hace años.

A la zona se accede por un vial de apenas 100 metros que, desde la carretera de Altamira-Viliquín en dirección a A Vichona, conduce a ese remanso del río, donde se enclava este área de esparcimiento. Construida en 2004, la actuación supusiera entonces una inversión de 7.377 euros, cofinanciados al 50 por ciento entre Concello y Diputación de Pontevedra. Se enmarcaba en la política municipal emprendida a inicios de siglo para tratar de recuperar el entorno natural y paisajístico del río que desde entonces se viene convirtiendo en un símbolo de identidad.

Señalización de la ruta de los molinos

Una actuación que coincidía aquel año con la señalización de la ruta de los molinos del Chanca en su curso medio, que ya estaba operativa entonces entre en el puente de Caxoi (Lores) y el “muiño do Crego” en Quintáns (Simes).

Estado en que se encuentra el parque FDV

Un molino este último que, de ser uno de los emblemas de la ruta por el museo etnográfico y aula didáctica que era su interior, está siendo otra de las víctimas del olvido.

Y es que una normativa de Augas de Galicia obligaba al propietario a la presentación de un proyecto más al abono de un canon anual de 214 euros para poder hacer pasar parte del agua por su molino para demostraciones turísticas, cuando el propietario, cuando la realizaba para grupos y escolares, lo hacía de forma altruista y sin cobrar tasa alguna a los visitantes. Desde aquel 2017 en que cerró la puerta, el molino parece abocado al olvido, sin que el concello meañés mediara en todo este tiempo en aras a recuperar para el público este tesoro cultural.

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