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Un ejemplo de resiliencia en Meaño

Raquel Sineiro vuelve al Asmubal tras dos años luchando contra una lesión

La jugadora meañesa ya está plenamente recuperada.  | // I. ABELLA

La jugadora meañesa ya está plenamente recuperada. | // I. ABELLA

A sus 18 años nunca se le había pasado por la cabeza que su prometedora carrera balonmanística pudiera quebrarse ante una grave lesión. “Fue el partido más duro de todos cuantos he jugado, porque la lesión me apartó de mi verdadera pasión, que es el balonmano, el estar lejos de las canchas me podía…”. Quien así habla es Raquel Sineiro, el buque insignia del Asmubal femenino, la jugadora franquicia para desarbolar la defensa rival, siendo además la máxima goleadora del equipo.

La joven lateral meañesa que estaba emergiendo como una de las mejores primeras líneas del panorama gallego, y una de las fijas de la selección gallega juvenil acaba de superar dos años medio de un calvario físico y emocional que la separaron de una meta que está alcanzado con tesón: el regreso a las canchas, que confirma el Asmubal meañés, y que hará que la jugadora integre la plantilla 2021-22.

“Fue en diciembre de 2018 –recuerda– cuando me produje la lesión en mi rodilla izquierda que, de inicio, se me diagnosticó como esguince. Tocó reposo y rehabilitación, volví al cabo de dos meses, pero al poco me reapareció el dolor, tocó de nuevo parar, fisio… Regresé una vez más, pero tampoco. La inflamación de la rodilla reaparecía cada vez que forzaba… Todo hacía pensar que aquello era más”. En agosto de 2019 una resonancia de su rodilla diagnosticó que tenía afectado el ligamento cruzado y el menisco, lo que le obligaba a pasar por quirófano.

Con el COVID de por medio, fue a inicios de 2021 cuando se reencontraba con los entrenamientos. Pero, otra vez la ilusión se hizo añicos, cuando, al poco la inflamación de su rodilla regresaba. De la mano de Juan Costas, el fisioterapeuta del InterRías, Joaquín Santiago Seijo, se avino a evaluar la lesión de la jugadora. De su mano y tras concluir que la rodilla estaba aún muy verde, le instó a marcarse un plazo más amplio y que le quedaba mucho por delante para una vuelta que solo sería posible con tesón.

Señala Raquel Sineiro que “en todo este tiempo lo duro fue estar lejos, tanto que, emocionalmente, no podía volver por el pabellón, no era capaz de ver los partidos de mis compañeras desde la grada porque sufría muchísimo. Ahora estoy cargando pilas en lo emocional y en lo físico”.

La jugadora, que cursa estudios de Derecho en Santiago, complementará su carrera universitaria con su pasión meañesa: “Balonmano y Meaño para mí es lo mismo, la ilusión es volver a ser feliz sobre las canchas con este equipo, luchar por el ascenso a la División de Plata nacional, y conseguirlo en Coirón, como lo hizo el equipo masculino, es un sueño”.

Más cosas son ya oficiales en el club: el equipo femenino seguirá contando con Juan Costas dirigiendo desde el banco en una temporada que se espera sea el retorno a una relativa normalidad.

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