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La lucha para evitar el expolio de una parte de la historia

Efectos religiosos recuperados en una de las últimas intervenciones del equipo de Patrimonio Histórico.

No se trata de un tipo de delito frecuente, pero sí cuenta con unos condicionantes especiales que han servido para que exista un grupo especializado en analizar e investigar aquellos delitos graves que se cometen contra el Patrimonio Histórico dentro de la Guardia Civil. Uno de estos equipos se encuentra en la Comandancia de Pontevedra y, desde ese edificio, han sido claves en la recuperación de elementos patrimoniales y bienes artísticos como cañones de los pecios de Rande, tallas del siglo XVII desaparecidas o pequeños tesoros que existían en algunas iglesias que acabaron siendo expoliadas.

Cañón de un pecio de Rande recuperado en una finca de Marín.

A diferencia de otros puntos de España, donde los puntos expoliados acostumbran a ser yacimientos romanos y fenicios para conseguir monedas o figuras de alto valor patrimonial, en Galicia, y por ende, en la provincia de Pontevedra, las mayores víctimas son las iglesias, más incluso que en otras partes de España, y el delito no se limita tan solo a los robos, sino que también se incluyen los daños que se puedan causar al edificio o a piezas patrimoniales. Restos de la batalla de Rande, cruceiros o el propio Camiño de Santiago han sido solo alguno de los objetivos en este tipo de agresión a un patrimonio que, por su importancia, es especialmente sensible y goza de una especial protección en el Código Penal.

Una de sus últimas investigaciones acabó con la detención de una persona en Vilanova de Arousa que guardaba una importante cantidad de bienes históricos de la iglesia en su casa, bienes que no se pueden vender y, alguno de los cuales, todavía se encuentra en fase de informe para determinar su importancia. Pero no es el único caso en el que han tenido que intervenir de forma activa, ya que se ha llegado a recuperar un cañón de los pecios de Rande que se encontraba en una finca en Marín. Uno de los casos más complicados que tuvo que afrontar la unidad ocurrió en 2014 a raíz de la venta de una talla del siglo XVII por internet a México. La talla consiguió localizarse y, a través de la embajada en México, se llevaron a cabo una serie de negociaciones con las autoridades de aquel país para que se devolviese a España, al estar considerada como patrimonio histórico.

Museos

El equipo también colabora de forma habitual con instituciones como el Museo de Pontevedra, cuyos trabajadores suelen resultar claves para resolver un caso. Hace unos meses, un hombre adquirió un cuadro de escaso valor cuyo marco se encontraba en pésimas condiciones. El hombre decidió cambiarlo, y al retirar la madera se encontró con una lámina de la Virgen que parecía un bien patrimonial histórico. Acudió al equipo y, con la colaboración de una restauradora del Museo consiguieron descubrir que se trataba de un trabajo del siglo XVIII elaborado por un pintor muy conocido. Ahora, esa imagen se encuentra catalogada y perfectamente identificada y “si desea venderlo, tan solo tiene que enseñar el documento de catalogación y lograr la autorización de Cultura”.

Talla del Siglo XVII recuperada por los agentes de Patrimonio Histórico de la Guardia Civil.

La difícil recuperación de un Picasso

Otro caso en el que intervino la unidad arranca con la denuncia de una persona, propietario de un cuadro de Pablo Picasso, que lo había cedido a una galería de arte de Estados Unidos. El cuadro había salido de España sin la autorización del Estado y, sin acuerdo con el propietario, la galería estadounidense la cedió a otra de Bolonia. La pintura pasó por tres países sin que estuviese controlada pese a ser patrimonio nacional. El equipo de Patrimonio Histórico tuvo que contactar con las galerías y recurrir a los juzgados para que, por vía de la cooperación judicial y removiendo toda esa maquinaria poder recuperarlo, un trabajo que se encuentra encaminado en estos momentos.

En todos los años que lleva desempeñando su trabajo el teniente Gascón está claro que existe un mercado negro que se desarrolla por dos vías diferenciadas. Una es la venta directa a través de páginas web convencionales, como Wallapop o Milanuncios, donde el vendedor “no es muy consciente de lo que está vendiendo, sabe que es un objeto de cierto valor, tanto económico como histórico, pero no tiene la capacidad para conocerlo”, y después está la Deep Web, a través de la red Omnion, donde resulta muy complicado seguir el rastro de las IP. Los agentes acostumbran a monitorizar de manera habitual las páginas para tratar de ver si entre los anuncios existen ventas de objetos que pueden o deben pertenecer a patrimonio histórico. Un ejemplo que se han encontrado en muchas ocasiones “es la venta de la puerta de un hórreo de 200 años, vemos el anuncio y contactamos con el vendedor; si comprobamos que es falso, le advertimos de que puede cometer un delito de estafa, pero si comprobamos que la pieza tiene valor histórico solicitamos un informe a un especialista para que nos diga si debe pertenecer al patrimonio histórico. Si la respuesta es sí, el propietario tiene la obligación de comunicar a la Xunta su venta”.


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