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El Vista Real regresa a la normalidad

El local reabre sus puertas tras los resultados negativos de todos sus trabajadores mientras una camarera continúa confinada

Rosa Chazo en plena limpieza del bar Vista Real para reabrir hoy sus puertas

Rosa Chazo en plena limpieza del bar Vista Real para reabrir hoy sus puertas // Iñaki Abella

El pasado 1 de septiembre, Rosa Chazo Valle, propietaria del bar Vista Real, se llevaba el susto de su vida. Una de las camareras que trabaja en el establecimiento que regenta, el bar Vista Real de Vilanova, daba positivo en coronavirus.

De forma inmediata, la mujer decidió cerrar las puertas y alertar a todos sus clientes a través de las redes sociales con las que cuenta el establecimiento. Al mismo tiempo, todos los trabajadores y ella misma iniciaban una cuarentena a la espera de los resultados, una espera que "se hizo eterna para todos, sobre todo, porque alguno tuvo que aguardar por los resultados hasta seis o siete días".

En su caso, los resultados negativos tardaron dos días, pero fueron muy duros, especialmente en lo emotivo. "Mi padre estaba enfermo y mi madre es asmática por lo que no podía ni acercarme a ellos durante ese tiempo", explica. De hecho, su padre acabó falleciendo y Chazo no pudo acudir al entierro a despedirse de él como le hubiese gustado, ya que continuaba en la cuarentena. Durante esos días, la propietaria del bar Vista Real también descubrió lo que es la solidaridad de los vecinos, con varios establecimientos que le trasladaron todo aquello que necesitaba a su casa.

Lo que sigue sin tener explicación es el lugar en el que pudo contagiarse la joven trabajadora del establecimiento. "Lo desconocemos por completo, pudo ser en cualquier lado, ya que el coronavirus no avisa de su presencia", indica. En principio, la joven solo tuvo que acudir un día al hospital y está pasando la cuarentena aislada en su casa. Todavía cuenta con algunos síntomas pero "esperamos que comiencen a remitir lo antes posible y pase esta pesadilla". La joven comenzó a sentirse indispuesta un domingo y acudió al Hospital do Salnés, donde se le realizaron las pruebas. Dos días tardó en conocer los resultados, dos jornadas en las que "tuvo contacto conmigo, de ahí el susto que teníamos todos en el cuerpo y el miedo a que el virus estuviese entre nosotros". Afortunadamente, ni sus compañeros ni ningún cliente, al menos que conste, se encuentra convaleciente a causa del coronavirus.

Pasado el susto y tres desinfecciones de las dependencias del establecimiento después, Rosa Chazo ha decidido reabrir las puertas del establecimiento, algo que ocurrirá en el día de hoy y volver a trabajar dentro de la "normalidad que ahora tenemos, con todo el mundo con mascarillas y con las mesas separadas". Chazo se afanaba ayer en la tercera desinfección de un establecimiento que cuenta con una importante clientela de toda la comarca.

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