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Yacimiento de O Castriño, el origen de la parroquia

Con la esperanza de que sea declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de Conjunto Histórico, el Club Náutico, el Concello y el Proyecto Adro Vello coinciden al señalar que San Vicente reúne las condiciones para ello, pues según marca la ley, pueden distinguirse con esa catalogación las "agrupaciones de bienes que conforman una unidad de asentamiento, continua o dispersa, con una estructura física representativa de la evolución de una comunidad que sea un testimonio cultural significativo por interés artístico, histórico, arquitectónico, arqueológico, etnológico, industrial o científico".

Y el espacio comprendido entre Punta Castriño y Area Grande aporta ese interés, por lo que bien puede convertirse en "un foco de atracción increíble que beneficiaría a los propietarios actuales y enriquecería la historia de San Vicente de O Grove y de Galicia", argumentaban en el informe emitido en 2017 Ignacio Montenegro y su equipo.

El mismo documento en el que se advertía de que la declaración de la zona como Conjunto Histórico puede evitar que este importante espacio acabe desapareciendo, "ya que la mayor parte está amenazado y afectado por la construcción de casetas y chiringuitos ilegales que afectan y destruyen el patrimonio cultural".

Al igual que hace ahora el "Proyecto Adro Vello", y como se pretende mostrar sobre el terreno mediante las rutas que se estrenan el sábado que viene, el Club Náutico también aludía hace casi tres años a "joyas" de la parroquia como los yacimientos de O Castriño y Adro Vello, las fábricas salazoneras, un molino de río, la iglesia parroquial y su casa rectoral, entre otros elementos comprendidos en ese trayecto de apenas kilómetro y medio.

Abundando en ello, procede incidir en la trascendencia del yacimiento de O Castriño, ya que se cree que este castro fue el origen de la población de la parroquia. Data de la Edad de Hierro y estuvo habitado hasta la romanización. Conserva sus muros circulares, "que constituían un primer cinturón defensivo", aunque "no está investigado y se encuentra completamente abandonado y repleto de maleza", apuntaban hace tres años en la entidad que dirigía Ignacio Montenegro.

Excavaciones arqueológicas

En cuanto al yacimiento de Adro Vello, situado en la playa de O Carreiro y más conocido que el anterior, cabe destacar que sigue pendiente de que se dé continuidad a las excavaciones arqueológicas realizadas en los años ochenta, las cuales permitieron descubrir los restos de una necrópolis que se remonta a la Baja Edad Media y llega hasta la Edad Moderna, quedando en desuso en el siglo XVIII, así como de una iglesia, una villa romana y una fábrica de salazón.

Al igual que aparecen en ese enclave los restos de una torre que pudo haber formado parte del sistema defensivo integrado también por las torres de A Lanzada, San Sadurniño (Cambados) y Catoira para proteger Santiago frente a los ataques de los piratas sarracenos y normandos.

Los restos óseos hallados, trozos de barro cocido y otros elementos son buena prueba de la importancia de este yacimiento sometido a repetidos saqueos en los últimos años.

Puestos a aportar ideas para valorizar San Vicente, el Club Náutico llegó a explicar que "hay una serie de edificaciones de piedra cuyo origen no está estudiado y tras las cuales se sitúan los viejos edificios de las fábricas de salazón, reconocidos ya por la Lei de Patrimonio Cultural de Galicia como bienes etnológicos y que en este caso concreto conforman un conjunto de gran belleza plástica".

Es por ello que Ignacio Montenegro propuso en 2017 convertir estas antiguas fábricas, situadas encima de las playas, "en un lugar espectacular, incluso desde un punto de vista turístico, instalando una pasarela de madera entre Punta do Castriño y Adro Vello, para seguir por A Barcela, Area Grande y el entorno de la iglesia de San Vicente", completando de este modo los 1.500 metros de distancia antes aludidos y convirtiendo la zona en una especie de museo a cielo abierto.

Al hablar de las antiguas salazoneras, procede detenerse en la conocida como "salgadura de Triñanes" y en el "muíño de Vidal", dos inmuebles que "fueron herramientas muy importantes en la economía y desarrollo de la vida en la aldea, así como de su folclore y leyendas".

"Es evidente que disponemos de una enorme riqueza cultural y turística, por lo que es preciso hacer un trabajo conjunto para preservarla", indican las impulsoras del "Proyecto Adro Vello" antes de insistir en que los vecinos, los políticos locales y representantes de todo tipo de colectivos deberían acudir a la ruta prevista para el sábado "para conocer más en profundidad esta riqueza y el modo de salvaguardarla".

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