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El lobo vuelve a atacar al ganado en O Castrove

Un ganadero se encontró con dos yeguas de gran tamaño devoradas parcialmente

Imagen de las yeguas que fueron devoradas por el lobo en este último ataque en la cima del Castrove. // Cedidas

Imagen de las yeguas que fueron devoradas por el lobo en este último ataque en la cima del Castrove. // Cedidas

Nuevo ataque del lobo al ganado del Monte Castrove. En esta ocasión, las víctimas fueron dos yeguas que aparecieron mutiladas y devoradas parcialmente en las cercanías de la cima del monte tras darse un festín los lobos.

Los ganaderos señalan que estos ataques del lobo a los caballos que se crían en régimen de semilibertad en el Castrove son algo con los que les toca vivir "casi cada día" y lamentan que, aunque la Xunta se haga cargo en ocasiones de compensarlos por la pérdida de las reses, está desanimando a muchos de los ganaderos a continuar con esta tradición debido, precisamente, a la difícil convivencia con este depredador. Los ganaderos descartan que puedan tratarse de perros asilvestrados y apuntan, directamente, al ataque de lobos. En este caso, las reses aparecieron muertas en la vertiente correspondiente al municipio de Poio.

Una de las consecuencias de los ataques que diezman constantemente la cabaña equina del Castrove es que cada año hay menos reses en el curro de A Escusa y de hecho, este año tan solo había un potro para poder vender o que regresase al monte con el resto de las reses para continuar con la cría de nuevos ejemplares. Y es que los animales más pequeños son las primeras víctimas que caen en la garra del lobo aunque los ganaderos mostraron cierta sorpresa ante el hecho de que estas últimas dos víctimas fuesen ejemplares ya maduros de ocho o nueve años de edad a los que no les importó enfrentarse.

Por último, señalan que la presencia del lobo en el monte mantiene a los caballos muy intranquilos de tal forma que se muestran nerviosos. Los ataques de este depredador empujan a las reses hacia zonas más bajas de la montaña, cerca de las viviendas y de las fincas y cultivos en donde a veces irrumpen huyendo de las alimañas y causando daños. Daños a los que después deben hacer frente los propios ganaderos de tal forma que aseguran que muchos están optando por abandonar esta tradición de criar el ganado mostrenco en el monte ante las continuas pérdidas causadas por el lobo y las reclamaciones de daños que causan los caballos, insisten, empujados por la cada vez más frecuente aparición de este depredador.

Problemas similares padecen los ganaderos de Armenteira que en abril ya sufrieron también ataques de los lobos. Entonces explicaban que entendían que el lobo es una especie protegida pero lamentaban las graves pérdidas que sufren aunque sean compensados, en ocasiones, por la Xunta. "Sabemos que no es fácil, porque el lobo es una especie protegida, pero a nosotros nos está suponiendo un problema muy grande, y así como no queremos que desaparezca el lobo, tampoco podemos dejar que desaparezca el caballo de monte", decían entonces.

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