Nueva York

Los neoyorquinos entrarán en 2009 de la mano de los Clinton

31.12.2008 | 17:52

Los neoyorquinos se preparan para entrar en 2009 de la mano de Bill y Hillary Clinton, dos de sus vecinos más populares, y dispuestos a dejar atrás doce meses convulsos en los que se han sucedido las sorpresas desagradables.

El matrimonio Clinton accionará hoy con el alcalde Michael Bloomberg el dispositivo que inicia el descenso de la espectacular esfera de cristal con que se marca el transito de un año a otro en la Gran Manzana.

"No puedo pensar en nadie mejor que Bill y Hillary Clinton para estar en este cruce de caminos del mundo en el comienzo del nuevo año", manifestó Bloomberg con su habitual diplomacia al anunciar que tendría a su lado a tan popular pareja en ese momento estelar.

Para Hillary, defensora de los intereses del Estado de Nueva York en el Senado, la visita a Times Square esta noche podría tener un aire de despedida de sus representados, si el Congreso la confirma en el cargo de secretaria de Estado que ha elegido para ella el presidente electo Barack Obama.

Su partida, sin embargo, será contemplada con esperanza por quienes le dieron su apoyo en las elecciones legislativas y en la campaña a la presidencia, pues pasaría a formar parte de un nuevo equipo de Gobierno que se espera ayude a Nueva York, como al resto del país, a sortear el espinoso camino que tiene por delante.

El marcado carácter demócrata de la ciudad se puso de manifiesto hace menos de dos meses, cuando el pasado 4 de noviembre miles de neoyorquinos acudieron también a su querida Times Square para ver y celebrar en directo la vitoria electoral de Obama.

Las abultadas pérdidas en Wall Street han mermado de forma grave los ingresos municipales y estatales, el mercado inmobiliario se resiente de la crisis nacional en el sector y grandes y pequeños negocios no cesan de recortar gastos y ajustar presupuestos, con el efecto perjudicial que todo eso tiene en el empleo.

Según el fiscal de cuentas de la ciudad de Nueva York, William Thompson, la crisis financiera se cobrará alrededor de 165.000 empleos en el sector privado en los dos próximos años y el déficit presupuestario podría llegar a 1.900 millones de dólares en el ejercicio fiscal de 2009.

El panorama sombrío que afrontan ahora numerosos neoyorquinos contrasta con el entusiasmo que vivió esta ciudad en febrero, cuando miles de aficionados salieron a la calle a vitorear a los Gigantes, el equipo local de fútbol americano, que contra todo pronóstico y en una final épica se impuso a los todopoderosos Patriotas de Nueva Inglaterra en la final del campeonato.

La euforia comenzó a disiparse un mes después, al producirse la dimisión del gobernador del Estado, el demócrata Eliot Spitzer, tras una investigación que lo vinculaba a un servicio de prostitución de altos vuelos.

El escándalo dejó boquiabiertos a la mayoría de neoyorquinos que hasta entonces tenían a Spitzer como modelo de rectitud y que, siendo fiscal del Estado, se ganó el apelativo de "sheriff" de Wall Street por su empeño en acabar con los excesos e irregularidades de las firmas financieras.

Como si de una premonición se tratara, la caída de Spitzer coincidió con el rescate del abismo del banco de inversiones Bear Stearns por el Gobierno, lo que supuso el primer aldabonazo de una crisis financiera que se desataría meses después y que agravaría la ralentización económica en Nueva York.

Los residentes de la Gran Manzana y en el resto del Estado afrontan 2009 con la certeza de que tendrán que pagar más en los trámites oficiales o en el transporte y que recibirán menos servicios que en los recientes años de bonanza.

Pero el millón de celebrantes que suele darse cita cada Nochevieja en Times Square y sus aledaños, entre rigurosas y amplias medidas de seguridad, apartarán de su mente por unas horas de tan sombrío panorama y pondrán el mejor ánimo en disfrutar del espectáculo musical que los organizadores han preparado este año.

Ludacris, Parachute, Taylor Swift, Lionel Richie y el popular grupo Jonas Brothers, entre otros artistas, amenizarán las horas previas al descenso de una bola de casi 4 metros de diámetro y 5,4 toneladas de peso, que está compuesta de 2.668 triángulos de cristal e iluminada por 32.256 lámparas LED.

Seis horas antes de la medianoche el conocido presentador de la cadena hispana Univisión, Raul de Molina, del programa "El Gordo y la Flaca" y la actriz mexicana Angélica Vale, serán los encargados de encender la espectacular esfera, que se elevará unos 20 metros sobre el edificio One Times Square a la espera del 2009.

 
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