Médicos españoles reconstruyen el pene a un senegalés con tejido del antebrazo

 
Eduar Ruiz Castañé y Jaume Masià, cirujanos de Puigvert.
Eduar Ruiz Castañé y Jaume Masià, cirujanos de Puigvert. EFE

El éxito de la intervención estriba en que se ha conseguido restituir "la forma y la función del miembro"

EFE / BARCELONA Cirujanos de la Fundación Puigvert y del Hospital de Sant Pau han reconstruido desde el punto de vista morfológico y funcional el pene a un joven de 26 años, a partir de tejido del antebrazo, al que hace cinco años le amputaron el miembro durante el conflicto armado de Costa de Marfil.
Con este intervención, que ha durado diez horas, el joven ha recuperado además de la función estética, la principal función sexual y la sensibilidad, con lo que, además de poder orinar de pie, puede eyacular y tener orgasmos, según señalaron los doctores Eduard Ruiz Castañé, director del servicio de andrología de la Puigvert, y Jaume Masià, director del servicio de cirugía plástica de Sant Pau, que han dirigido la operación.
El doctor Masià explicó que para reconstruir el órgano se le sacó una lengua de tejido subcutáneo del antebrazo, que tiene características similares al pene, junto con dos arterias y dos nervios sensitivos, con la que se hizo el cuerpo del nuevo pene, mientras que con la piel se le hizo una nueva uretra.
Paralelamente, se procedió a la reconstrucción del glande, y una vez logradas estas dos partes, en un proceso que duró unas cuatro horas, se unió el nuevo pene en su sitio con la femoral y la vena safena, aprovechando además los nervios para conseguir que el paciente pudiera tener sensibilidad.
Masiá y Puigvert remarcaron que la técnica que se ha utilizado es la misma de microcirugía que se aplica para tratar otras reconstrucciones y que la novedad de esta intervención es que el paciente, además del efecto estético, recupera las funciones fisiológicas, hasta el punto de que es previsible que pueda tener hijos si es fértil.
De momento, el miembro no tiene capacidad eréctil pero está previsto colocarle dentro de unos seis meses una prótesis hidráulica para que pueda tener erecciones normales y realizar coitos con penetración.
Esta prótesis se coloca en el cuerpo cavernoso del pene, y la bomba con el líquido que hace que se levante se sitúa entre los testículos, como se hace habitualmente en estos casos.
Consecuencia bélica
El paciente, que ha pedido privacidad, es un senegalés de la etnia mandinga que acudió a principios de año a la Fundación Puigvert en demanda de ayuda.
Según explicó, en el año 2003, durante una acción bélica en la guerra civil de Costa de Marfil le cortaron el pene de raíz con un cuchillo, logrando salvar la vida a pesar de las graves heridas que recibió por todo el cuerpo.
Como pudo, logró escapar a Mauritania y llegar a Canarias, desde donde se desplazó, primero a Madrid, y luego a Asturias, antes de instalarse en Cataluña, hace unos tres años. Según los médicos, el paciente tenía un muñón que no le servía ni siquiera para miccionar de pie, y no podía llevar una vida normal.

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