Madurescencia

13.08.2017 | 06:26
Madurescencia

Circula por las redes sociales un término acuñado por un colectivo de mujeres y hombres que se sitúan en el umbral de la edad adulta justo antes de la tercera edad. Estas gentes rechazan la idea de envejecer porque consideran que no han llegado aún a esa etapa de la vida por más que la sociedad pretenda empujarlas bruscamente de la plenitud a la ancianidad. Se encuentran incómodas en este momento de su existencia y reclaman un lugar en la sociedad que reconozca no solo unos cambios hormonales inevitables sino que rechace que estas alteraciones son la única marca distintiva de la madurez.

Hace un siglo, una persona de 50 años era un viejo cercano a la muerte. Hoy se encuentra en la plenitud de la vida formulándose proyectos a largo plazo (no sólo el matrimonio con la secretaria). Es decir que se han añadido a nuestra existencia tramos de supervivencia madura que antes no existían. Y mientras el principio de nuestras vidas está bien delimitado (niñez, infancia, adolescencia, juventud), el final se prolonga a medida que la vida sana y la medicina nos mantienen en forma y activos.

Se mire por donde se mire, hasta ahora el concepto de madurez encaja mal entre edad adulta y vejez. Es más un concepto intelectual que una etapa. Pues el término madurescencia que quieren incluir estas personas en su ideario refleja muy bien este momento vital de indefinición entre dos edades. Es difícil situarlo en edades precisas puesto que cada cual tiene su propia evolución. No se trata de la adolescencia de la vejez como si la madurez fuera una infancia transferida a la cincuentena. Los madurescentes rechazan este encasillamiento que a mí, sin embargo, me parece un acierto terminológico.

Por ponerlo en los términos que formula este colectivo (aunque habrá quien no resista la tentación de sugerir que se trata de un esfuerzo por no perder la juventud que ya se ha escapado), a pesar de que adolescencia y madurez "comparten la parte de los cambios hormonales, no nos referimos a la madurescencia como una segunda adolescencia, sino que es una etapa mas, diferente, en la que se cuenta con la experiencia y los conocimientos de toda una vida, donde se tienen otras metas y otros objetivos, así como otras necesidades y preferencias".

Estos madurescentes especifican que tienen necesidades bien diferenciadas y que exigen un reconocimiento social que los distinga de un entorno con el que no se sienten identificados. Me parece que esto equivaldría a una extensión de la edad adulta hacia campos que ya no le pertenecen, mucho más específicos y decididamente alejados de la vejez. Está muy bien que lo reclamen pero son ellos los que tienen que fijar los parámetros de sus aspiraciones y realidades. Es revelador que sitúen las fronteras en máximos y mínimos para quienes nacieron entre 1940 y 1970, es decir, entre los que ahora tienen algo más de 50 años de edad y los que ya no cumplen los 70. ¡Han nacido los madurescentes! Sin embargo, van a tener que ser ellos mismos quienes definan sus reivindicaciones, más allá de protagonizar anuncios televisivos de toallitas para la sequedad vaginal o de pegamento para las dentaduras postizas.

Dicho lo cual, el término madurescencia me seduce como método descriptivo de una etapa de la vida que debe encontrar su encaje merced a los adelantos de la ciencia y la evolución filosófica de la sociedad más sofisticada y más evolucionada.

Coda.- Nada que ver, por supuesto, con el otro significado del término si lo aplicamos a Venezuela. Sabemos que Nicolás Maduro es un modelo de indecencia. Lleva semanas augurando que la Constituyente traerá la paz. De acuerdo, pero se tratará, como decía Kant, de la paz de los cementerios o, mejor aún, de la paz perpetua. Estamos frente a una verdadera guerra civil, solo que uno de los dos bandos está desarmado. Sé que es una exageración pero si no lo digo, reviento: la defensa con la boca medio torcida que hace Podemos de la situación venezolana nos indica lo que pasaría en España si ganaran las elecciones. Qué quieren que les diga.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

Suscriptor | Opinión

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

PEDRO DE SILVA

El dolor no nos debe hacer ingenuos

Quien suponga que las respuestas y reacciones ante los criminales...

 
 

JOAQUÍN RÁBAGO

Barcelona, ciudad abierta

Todo lo que la capital catalana tiene y debe conservar

 
 

EDUARDO JORDÁ

Lo que haremos las buenas personas

Comportamientos previsibles que siguen a todo golpe del terrorismo

 
 

CAMILO JOSÉ CELA CONDE

Libros sobrevalorados

Un escritor joven, muy prolífico en las redes sociales, ha sacado la lista de diez obras...

 
 
Enlaces recomendados: Premios Cine