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Soflama contra la cultura

04.07.2017 | 05:28

¿Saben por qué no hubo ni una pregunta de ciencia en la prueba de cultura general que realizaron los concursantes de "Supervivientes"? Pues porque si la hubiera habido, no nos hubiéramos podido reír de ellos ya que nosotros tampoco la hubiéramos sabido. Es divertido preguntar quién pintó "Los girasoles" y ver cómo un gordo barbudo en bañador escribe "Bancoq", ya que nosotros sabemos que se escribe "Van Gogh". Pero si hubieran preguntado el área del círculo, qué es un metal, o la diferencia entre un voltio y un vatio, entonces la burrada del gordo barbudo en bañador hubiera sido indistinguible de la burrada que hubiéramos contestado nosotros. La gracia está en ponernos por encima del gordo, no a su altura.

La cultura es un elemento fundamental en la conformación del ser humano ya que permite reírse del que no la tiene. Por eso la ciencia no suele considerarse dentro de la cultura: saber deletrear correctamente "Shakespeare" es un poderosísimo indicador del grupo social al que pertenece el individuo y distingue muy bien a Pablo Iglesias de Bigote Arrocet, mientras que saber por qué hace frío en invierno y calor en verano no indica nada e iguala -en el no saberlo, claro- a Mariano Rajoy y a Leticia Sabater. Por eso los programas televisivos "científicos" se desviven por lograr el mayor grado de sencillez que les permita interesar al mayor público posible, y los programas televisivos "culturales" se desviven por hacer exactamente lo contrario.

La prueba de cultura general de "Supervivientes" solo preguntó sobre Historia, Arte y Lengua. Mientras los concursantes mostraban sus conocimientos, el programa mostraba el significado que tener o no tener esos conocimientos posee en la sociedad actual. Pretendían que nos indignáramos por los errores del gordo barbudo en bañador, cuando en verdad lo que debería enfadarnos es el habitual uso de tales nobles disciplinas como proveedoras de identidades postureras y armas de distinción clasista. Por eso preguntaron el número de partes de una tetralogía y no el número de electrones del hidrógeno. Peor para historiadores, artistas y lingüistas.

www.antoniorico.es

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