Un sábado de Penny Lane

23.02.2016 | 12:13
El muñeco diabólico. La foto fue tomada por Antonio Pinacho en la visita de Núñez Feijóo a la zona afectada por la avalancha de lodo y rocas en la parroquia de Santo Estevo de Negros, en Redondela. "Me resultó curioso y al mismo tiempo tétrico ¬–contó– esa cabeza de la muñeca sobre un poste en medio de los escombros, como un escenario de una película de terror. Parecía el muñeco diabólico que lo estaba controlando todo como si tuviese algo que ver con el desastre?

Sábado, sabadete, cena-cumpleaños invitado en el restaurante Puerta 98, antiguo Puesto Piloto, donde hace unos días se celebró el anual homenaje a Laxeiro con la ausencia de gentes de un partido porque los del otro no iban a dejarlos hablar. Ya sabéis, esa infantilización de la política que Laxeiro mandaría al carallo con perdón. Suna Cardoso, tras una confusión entre crema y champú en su casa, se movía saludando aquí y allá a las gentes que llenaban su local, el mismísimo de César Fernández. La cena, pastel de cabracho, croquetas de marisco con algas, vieira al horno y fideos con almejas o arroz negro. Ya al entrar, la sorpresa de caras conocidas. ¡Pardiez, pero si estaban Joaquín Fernández Tapias y Tigó de la Gándara alegrando el frontispicio! ¡Córcholis, si estaban en el hall por un lado gente como Rosa Varela, Lalo Fábregas, Salvador Alonso, Javier Ferrán... o por otro Horacio Gómez, Pepe García Costas, Cándido Guillén, los Carlos Viqueira y Moreda...iluminados por sus respectivas cónyuges! Y es que, si unos estaban allí para cenar, otros lo hacían también porque actuaba un dúo magnífico en sus versiones, de imparable ascensión por los cenáculos galaicos: El Síndrome de Penny Lane. Los dos, Juan Rey (a quien conocí en "La Mafia") y Kike Carrera, hacen un brillante trabajo, capaz de hacernos viajar desde los 60 de Simon and Garfunkel a hoy con temas inmortales.

Un domingo redondelano

Llegó el domingo soleado,no podía ser desperdiciado y a la hora del aperitivo nos fuimos a picar algo a Casa Lemos de Redondela, que estaba petada cuando llegamos y donde nos esperaba una mesita en esa fantástica terraza que protege del sol invernal. Eva Lemos nos atendió tan bien como siempre y Manuel, su padre y señor, no nos dejó escoger el vino y acertó enviándonos a la mesa un blanco Altos de Torona del Rosal y un tinto Regina Viarumde la Ribeira Sacra, mencía ecológico de barrica que me sorprendió por sus bondades, ambos de las bodegas de Horacio Gómez. De vuelta hacia Vigo quisimos tomar un café en Casa Choles de Vilar de Infesta, señorío de Jesús Martínez, pero nos perdimos entre tantos caminos y vericuetos y acabamos en la tapería O Alpendre, de Mos. Allí, en su pequeña pero privilegiada terraza, no tuvimos más remedio que pedir un gin tonic.

Y en Mos, de atardecida

Y es que se merecía algo más que un simple café gozar en esa terraza no solo de la tarde soleada sino, a la derecha, de la vista del pazo de Mos, a la izquierda de la de la iglesia de santa Baia y por delante una antigua calzada romana que unía Bracara Augusta con Santiago, además de lugar de paso de peregrinos del camino Portugués. Mirad por donde, allí estaban en las postrimerías de un cocido gran parte de esa panda viguesa que tantos años suma ya reuniéndose los jueves que han encanecido juntos. Gente como José Delgado Tapias, Ramón Alfaro, José Antonio Alonso o jóvenes y gozosos jubilados de la antigua Caixanova como José Morenza "moro", Javier Durán o Arturo Lago, con un ala femenina en la que estaba Doris Domínguez, Pilar Viéitez, Ana Casares... Allí sentamos a nuestra mesa a un joven peregrino portugués, estudiante de Sociología, Ze Santiago, al que conocimos haciendo una parada en el Camino a Santiago.

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