la mirada //

El minifundismo electoral

25.10.2015 | 02:16

No es oficial, pero casi. El preacuerdo firmado por Podemos, Anova y EU ya finiquitó el dos de octubre las posibilidades de una candidatura unitaria en el campo de la izquierda alternativa y nacionalista. A partir de ese momento, hubo intentos de acercamiento, pero de cara a la galería. En petit comité, la ruptura estaba consumada. Xosé Manuel Beiras apostaba por Pablo Iglesias y Yolanda Díaz, aupado sobre la ola ascendente de las Mareas, y dejaba al BNG en una posición harto difícil. ¿Podía sumarse la formación frentista a un acuerdo que le relegaba a una posición secundaria y liderado por el que en otro tiempo fue su portavoz nacional? No, pese a que su posición es sumamente delicada. Corre el riesgo de desaparecer del Congreso, como ya fue finiquitado por la Marea en el Concello de Vigo, y lo peor aún estaría por venir. ¿Cómo afrontará las elecciones autonómicas de 2016, si ya ha sido desalojado de las Cortes, y peor aún si su lugar ha sido ocupado por la Marea, en coalición con Podemos?

Esta semana con las declaraciones de Íñigo Errejón, dando a entender que acepta las exigencias de los gallegos, valencianos y catalanes de tener grupos propios en el Congreso (aún no hemos conseguido saber cómo porque con el Reglamento del Congreso es difícil, por no decir imposible) y la reunión del Consello Nacional del BNG perfilando su nueva marca electoral, queda claro que las posturas son irreconciliables y la candidatura unitaria es una utopía.

Los actores de esta contienda se tiran los trastos a la cabeza. Los culpables siempre son otros. Beiras "se pone al servicio de Pablo Iglesias", claman escandalizados desde el BNG. Y desde Anova sostienen que en su antigua casa "nunca" hubo intención real de confluencia y le advierten de que ya "no tienen la potencia de antaño". Les acusan de bisoñez al no ser capaces de entender que en este momento el marco del debate político no se sitúa en el espacio nacionalista-no nacionalista, y que su posición maximalista les conduce a la nada.

Más allá de responsabilidades y culpabilidades, podemos comprobar que en Galicia el minifundismo no se da solo en el rural. Resulta imposible la concentración electoral, igual que la parcelaria, pero sus dueños políticos no parecen caer en la cuenta de que las leiriñas del poder son menos rentables que las del campo. Las segundas nunca se pierden, las primeras, tras el recuento de las urnas, se pueden disolver como un azucarillo en un café.

La izquierda rupturista y nacionalista vuelve a dividirse y a desperdigar el voto, poniéndoselo más fácil a la derecha, en un momento en que está seriamente tocada. En vez de unirse contra el enemigo a desplazar del poder, se tiran los trastos a la cabeza los unos a los otros. En la noche del 20-D, unos podrán celebrar el éxito y otros el fracaso, o ambos la derrota, pero pueden estar seguros de que juntos habrían sumado más papeletas a su candidatura.

Y todo sucederá, pese a que habiendo diferencias, son muchas las coincidencias que les unen. Se pudo comprobar en el Debate de Estado de la Autonomía de la semana pasada. Más allá de las formas, los discursos eran similares y al votar las propuestas de resolución AGE y BNG se apoyaron sin complejos. Una pena, ¿no? Los electores darán su parecer el 20-D. Dictarán sentencia, igual que esta semana la Audiencia Nacional dictó sentencia sobre las indemnizaciones de los exdirectivos de las cajas, y condenó a dos años a cinco de los seis altos cargos de la entidad. ¿Para cuándo la sentencia política que señale a los responsables que impusieron una fusión abocada al fracaso ante "la insolvencia de Caixa Galicia" y "los serios problemas de viabilidad de Caixanova"?

La sentencia que constata el "estado calamitoso" de la entidad fusionada llega cuando la promotora de la integración ya no está en Galicia. ¡Qué inteligente fue enviarla a Madrid, pero qué miedo da que quien cuadre las Cuentas del Estado, ahora como alto cargo del Ministerio de Hacienda, sea la conselleira que vendió a Galicia una due diligence que solo era un informe ad hoc para intentar convencer de las bondades de la fusión!

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