Memorias del ´Institutu´ (II)

SALVADOR RODRÍGUEZ*

12.05.2013 | 10:19

Y decíamos el otro día?

Nunca volví a saber más de Miguel Hernández, el profesor de Dibujo, pero legó un buen recuerdo de su paso por Rodeira: dio aprobado general.

Soy consciente de que, incluso hoy en día, el viejo instituto no gozaba de buena fama entre las gentes de bien ver.Si al principio se le acusaba de estar politizado, en mis años se decía que poco menos que allí se vivía en un estado de anarquía, sazonado con sustancias alucinógenas. Calumnias: simplemente, entre el profesorado y el alumnado, lo que había era una tremenda y compartida hambre de libertad. Hubo un curso en el que nos filtraron en un aula, como presunto estudiante, a un joven guardia civil para que tantease sobre el terreno el "asunto" de las drogas, en el que Cangas era un punto caliente en aquella época de reconversión al chocolate de los "clanes do fume". No sé si llegó a redactar algún tipo de informe a sus superiores, pero lo que sí me consta es que, entre las chicas, el guardiña causó furor: "seica" era guapísimo.

De mi quinta recuerdo que en el centro estudiaron, al menos, dos futuros alcaldes: Xosé Manuel Millán, magnífico poeta que aunque nació en Beluso fue alcalde de Moaña; y José Manuel Chapela, peculiar edil del PP que años más tarde, en tiempos de la "movida", hizo buenas migas con Jon Idígoras. Hubo otros alumnos destacados, así en el deporte como en la cultura o la política: ya les he hablado de los futbolistas Salvador Menduiña y Casás, a los que puedo añadir a Nores, porterazo moañés del Celta Juvenil; pero podría incluir otros como el pintor/escultor Lito Portela, el multiartista Nel Díaz Piñeiro, el indefinible Alfredo Jaso (que hizo sus pinitos en Madrid con parte de clan de "Caiga quien quien Caiga"), el escritor Oli, el actual director del Auditorio, Juanjo Pérez Estévez?.y no voy a seguir porque injustamente se me van a quedar muchos en el tintero del olvido.

También entre el profesorado tuvimos bastante suerte. A mí no me tocó la época de Paco Rodríguez, y tuve la mala suerte de que Carlos Casares, que andaba por allí, no me diese clase, pero en cambio aprendí mucho con Constantino, que inició mi interés por la Literatura, con el excepcional Morlan, que hacía fácil el inglés, o con César Varela , que fue el único maestro de Matemáticas que, al igual que don Manuel Omil en Bueu, parecía un hombre de Letras, así como con el entrañable Bernardino Graña, que cuando dejaba de hablar de poesía y nos contaba anécdotas, convertía sus clases en apasionantes y hasta divertidas. Algunos le pusimos de mote cariñoso "Gorxa Sensible", porque de aquella era su órgano vital más afectado por los cambios de tiempo, pero todos sabíamos que era el autor de ese poema hermoso titulado "Volvín a terra, pro perdín o amor" más conocido por "Como hei vivir mañá sen a lus túa" del que nos contó cómo tuvo que instruir a Suso Vaamonde para que aprendiese de gramática poética. Bernardino gustaba de recitar el primer verso de un poema que creo que escribió un buen amigo suyo, Manuel María: "Estarei as nove en punto no Instituto".

Del "Institutu" -le llamábamos así, acabado en "u"- podría seguir escribiendo hasta no parar, pero he de finalizar en este punto para que otros que también estuvieron allí se animen a retomar sus historias, cada quien según las recuerde: la de aquel examen de gimnasia de septiembre de 1979 en que nos obligaron a realizar un ejercicio que desconocíamos: la paloma de cabeza (con el fatídico resultado de suspenso general); el impresionante caso de "Lolo Campeón"; la irrupción de la revista y el colectivo "As Mentes Privilexiadas", el día en que dos alumnos, posteriormente identificados, pincharon las ruedas de los coches de todos los profesores menos el viejo Seat 600 de la maestra de Ciencias, el "Escapa, Pucho, que anda ahí túa nai e acaba de falar co Director"? y ves a Pucho corriendo como alma que lleva al diablo por la playa de Rodeira, la guitarra cantautora de Choni Riobó, el nombre y apellidos del ateo Jesús Santos Iglesias, estimado Chiño?todas aquellas pequeñas cosas que, en fin, tanto nos enseñaron a reír?y a vivir.

*Vecino de Bueu y periodista de FARO

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