Solo una sanidad bien planificada puede ofrecer dignidad

Manuel Martín*

12.03.2013 | 07:41

Los servicios de urgencias hospitalarios son, por su propia naturaleza, una de las partes del Sistema Sanitario donde se cristalizan, para bien o para mal, las fortalezas y debilidades de los servicios sanitarios públicos. Tras leer en el FARO la carta publicada por los sobrinos de la fallecida en la sala de espera del Xeral, desde la Plataforma SOS Sanidade Pública queremos resaltar que entendemos la angustia y el dolor de una familia que ha visto morir a su tía en una silla de ruedas. Esta falta de recursos es inaceptable en un hospital moderno.

A las urgencias de los hospitales acuden pacientes con problemas y demandas que responden a necesidades e intereses muy diferentes como situaciones de riesgo vital que requieren atención inmediata; pacientes con problemas menos graves, pero que son sentidos por ellos como importantes; pacientes que desconfían de la asistencia en Atención Primaria por su falta de recursos; o personas en listas de espera (19.200 en Vigo, la más alta de Galicia y probablemente del Estado) que buscan que se les realicen pruebas diagnósticas o ser vistos por algún especialista que les quite la incertidumbre de la espera. Toda esta maraña de demandas y situaciones tienen que ser gestionadas por profesionales sanitarios que deben tomar decisiones discriminando y priorizando las intervenciones, en un escenario de gran complejidad e incertidumbre, que puede favorecer los errores, y que es necesario aminorar utilizando recursos e instrumentos técnicos como sistemas de clasificación de pacientes en función de gravedad o necesidad, protocolos y guías de actuación, etc. Los fallos o errores en un área tan sensible como la atención de las urgencias exige realizar análisis y estudios rigurosos para poder corregirlos y evitar su repetición.

Por último es necesario recordar que las políticas de ahorro de gasto y de recortes de recursos en sanidad son peligrosas y exigen una valoración rigurosa antes de ponerlas en práctica, por la repercusiones que pueden tener para la atención. Habría que recordar que el proyecto de Nuevo Hospital de Vigo reduce el número de boxes respecto a la suma de los actualmente existentes en el Hospital Xeral y el Meixoeiro.

Como es lógico los riesgos de errores se incrementan, como en cualquier otra empresa o servicio, con los déficit de recursos, y el área de Vigo padece esta situación. En este escenario incierto se puede producir una muerte indigna. No parece justo ni razonable buscar la responsabilidad en el eslabón más débil, los trabajadores de los servicios de urgencias, muchas veces superados por los picos de demanda, sino en quienes tienen la obligación de planificar, gestionar los recursos atendiendo a criterios de racionalidad, calidad y seguridad, anticipándose a las necesidades de los previsibles picos asistenciales.

Solo una sanidad pública bien dotada y planificada atendiendo a las necesidades, puede garantizar una atención sanitaria digna a los usuarios de la sanidad y unas condiciones de trabajo adecuadas para los trabajadores sanitarios.

* Portavoz de la plataforma SOS Sanidade Pública

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