Brasil

Temer forma un gabinete para calmar a los mercados

El nuevo presidente de Brasil opta por un Ejecutivo más escorado a la derecha y formado solo por hombres

13.05.2016 | 08:46
Temer forma un gabinete para calmar a los mercados

El presidente interino de Brasil, Michel Temer, anunció este jueves la mayor parte del gabinete que le acompañara en su gestión, que al contrario del Gobierno de centroizquierda de la suspendida Dilma Rousseff, se inclinará hacia el centroderecha.

Temer sustituye desde hoy a la presidenta Dilma Rousseff, la primera mujer elegida para gobernar el país y que fue suspendida por la decisión del Senado de abrir un juicio político en su contra, pero en su gabinete sólo habrá hombres.

El Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), de Temer, tendrá el mayor peso y ocupará 7 de los 24 ministerios que tendrá el nuevo Gobierno, que ha fundido algunas carteras para reducir el actual número de 31.

También fueron contemplados los partidos de la Social Democracia Brasileña (PSDB), Republicano Brasileño (PRB), Progresista (PP), Demócratas (DEM), Laborista Brasileño (PTB), Verde (PV), Social Democrático (PSD), Popular Socialista (PPS), Socialista Brasileño (PSB) y Demócratas (DEM).

Aunque sin estatus de ministro, en su gabinete también estarán sentados Ilan Goldfajn, hasta hoy economista jefe del banco Itaú Unibanco, la mayor entidad privada del país, y el dirigente del PMDB Wellington Moreira Franco, que asumirá una flamante Secretaría Especial de Inversiones.

Temer asumió este jueves sus nuevas funciones en una ceremonia sin pompas, en la que pidió confianza a los mercados y manifestó su "respeto" por la mandataria Dilma Rousseff, suspendida durante 180 días por el Senado.

Temer declaró su "absoluto respeto por la presidenta suspendida, Dilma Rousseff", y aclaró que lo hacía sin "discutir las razones" que llevaron al Senado a abrir un juicio con miras a su posible destitución y "subrayando el más pleno respeto por las cuestiones institucionales".

El presidente interino ocupará el cargo de Rousseff mientras dure el proceso contra la mandataria, pero deberá completar el mandato que vence el 1 de enero de 2019 en caso de su destitución, por lo que el tiempo que permanecerá en el poder es aún incierto.

Más allá de esa breve alusión a Rousseff, que unas horas antes había abandonado el Palacio presidencial de Planalto en que Temer puso en funciones a sus ministros, su primer mensaje fue dirigido a los mercados financieros y al sector empresarial, a los que pidió fundamentalmente confianza.

"Es necesario tener confianza en la democracia brasileña" y también en "la recuperación de la economía nacional, en los potenciales del país y en sus instituciones sociales y políticas", declaró Temer en un salón abarrotado por dirigentes políticos que hasta hoy estaban en la oposición.

La ceremonia no tuvo el calor popular que se respiraba en los actos que organizaba Rousseff, pero sí un "entusiasmo" con el "futuro que se abre para Brasil" que el propio Temer se ocupó de destacar.

Tal vez consciente del delicado clima político, manifestó que es "urgente pacificar a la Nación y unificar a Brasil", y señaló que para eso es necesario "un Gobierno de salvación nacional", que tenga el "diálogo" como bandera y comience a "garantizar la retomada del crecimiento económico".

Manifestó su "convicción de que es preciso rescatar la imagen y credibilidad de Brasil en el concierto interno e internacional", a fin de que "los empresarios y los trabajadores se entusiasmen y se retome la seguridad de las inversiones".

También propuso "incentivar de forma significativa las sociedades publico privadas" por su capacidad de generar puestos de trabajo, cuya recuperación será uno de los primeros objetivos de su gestión.

"Para eso, es imprescindible reconstruir los fundamentos de la economía y mejorar el ambiente de negocios para el sector privado", así como enderezar las maltrechas cuentas públicas, para lo cual ratificó su apoyo a una reforma del sistema de jubilaciones.

Temer subrayó, no obstante, que "el Estado no puede hacerlo todo y depende de los sectores productivos", por lo que el sector público debe "cuidar de espacios fundamentales como la seguridad, la salud y la educación" y "compartir el resto con la iniciativa privada".

El presidente interino dijo que esas iniciativas deben comenzar a concretarse a la mayor brevedad, "porque el tiempo es corto".

En esos esfuerzos enmarcó su decisión de reducir de 31 a 24 el número de ministerios, una medida con la que se propone comenzar a controlar el gasto publico, al que prometió dotar de mayor eficacia.

En el plano social, subrayó con "letras mayúsculas" que todos los programas de atención a los más pobres serán "mantenidos" y, en la medida de lo posible "mejorados", pues son fundamentales para los sectores de menores recursos que deben ser incluidos en la economía.

Temer le salió así al paso a Rousseff, que hoy mismo volvió a insistir en que uno de los objetivos del Gobierno que califica de "ilegal" y "golpista" es "acabar con todos los programas sociales".

El presidente interino también se refirió a la operación conocida como "Lava Jato", que investiga las graves corruptelas en la estatal Petrobras, y aseguró que "es una referencia y, por tanto, debe tener la protección necesaria contra cualquier intento por debilitarla".

Según Temer, "la moral pública será permanentemente buscada con los diversos métodos de control e investigación" que tiene el país, para que el que deseó "orden y progreso", la frase escrita en la bandera nacional, que "no podría ser hoy más actual", dijo.

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