Puigdemont destituye a un consejero por dudar de la celebración de la consulta

Jordi Baiget revela las grietas que ha abierto en el Gobierno catalán la vía unilateral y recomienda no "menospreciar" la "fuerza" del Estado

04.07.2017 | 01:44
El consejero catalán Jordi Baiget. // FdV

El presidente catalán, Carles Puigdemont, destituyó ayer al consejero de Empresa y Conocimiento, Jordi Baiget, por poner en duda la celebración de la consulta vinculante anunciada para el próximo 1 de octubre y sugerir que, ante la "fuerza del Estado", ese día solo podría tener lugar un proceso participativo similar al del 9 de noviembre de 2014.

La destitución de Baiget era obligada para Puigdemont, tras la exigencia de dimisión hecha por la CUP desde que se conocieron las dudas del Consejero. El propio Baiget había puesto su cargo a disposición del president pocas horas antes de que se anunciara su destitución.

Su sustituto será Santi Vila, actual responsable de Cultura, que dirigirá temporalmente los dos departamentos. Vila es otro de los consejeros menos beligerantes del Govern.

En unas explosivas declaraciones, Baiget reveló la existencia de al menos dos posturas sobre la consulta en el seno del Gobierno catalán. El titular de Empresa y Conocimiento, hombre próximo al expresidente Artur Mas, reconoció que "una parte del Govern", en la que él se incluye, no está "en el núcleo duro de las decisiones" del 1-O.

"El Estado tiene tanta fuerza" que el 1 de octubre "probablemente no podremos hacer el referéndum", admitió Baiget, quien recomendó no "menospreciar" al Gobierno y admitió que su amenaza de hacer responder con su patrimonio a los funcionarios catalanes le echaba para atrás. Así, él "aguantaría tener que ir a prisión", pero no que los jueces vayan "contra el patrimonio", porque eso afectaría a su familia.

"Irán (desde el Estado) tan en contra que quizás tendremos que hacer una cosa diferente, y alguna cosa diferente se puede parecer a un 9-N", aventuró. La única diferencia entre ambos procesos sería que "en lugar de dos millones (como en 2014) vayan a votar cuatro millones de personas".

La CUP y el vicepresidente del Govern y líder de ERC, Oriol Junqueras, se le echaron encima. "Aquel conseller que piense que el 1 de octubre será un 9-N y tenga miedos patrimoniales debería apartarse. Sin más excusas ni dilaciones. Responsablemente", exigió la diputada "cupera" Mireia Boya.

Y Junqueras le recordó a Baiget que la diferencia entre la consulta prometida para el 1-O y un proceso participativo como el del 9-N "es enorme", antes de matizar también, sobre la participación, que "la jurisprudencia internacional dice que no hay mínimos exigibles" para que su resultado pueda ser vinculante.

Sin embargo, el primer secretario del PSC, Miquel Iceta, aseguró que puede haber varios consejeros que compartan las afirmaciones de Baiget, que consideró una "realidad", no una "mera opinión". Ciudadanos (C's) señaló que sus declaraciones evidencian la "crisis interna" del Govern y el PP aventuró que a Baiget "se le ha escapado" lo que piensa todo el Ejecutivo.

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