La última mina de carbón subterránea del Reino Unido echó ayer el cierre cuando los trabajadores de Kellingley Colliery (norte de Inglaterra) emergieron por última vez del subsuelo con el rostro ennegrecido y algunas lágrimas en los ojos. La crisis económica de 2008 sacudió a una industria que llevaba décadas en declive y el desplome de los precios de las materias primas en los últimos meses ha dado la puntilla a unas explotaciones que han marcado la historia del Reino Unido desde la revolución industrial.

Pocos días antes de Navidad, la compañía UK Coal pagará doce semanas de sueldo como indemnización de despido a los últimos 450 obreros de un combativo sector que en los años 80 libró una cruenta batalla contra la exprimera ministra Margaret Thatcher, que forjó en ese enfrentamiento el mito de la "Dama de hierro". "Hemos perdido toda una industria, un modo de vida. Nuestras comunidades han quedado devastadas en los últimos 30 años. Margaret Thatcher hizo un gran trabajo", comentaba al salir por última vez de la mina Stephen Walker, de 50 años.