Dos maneras de acabar con la industria naval española

05.05.2013 | 10:49

La crisis de la reconversión naval de los años ochenta se quedará corta comparada con la actual en caso de que Bruselas dé el golpe de gracia al sector exigiendo la devolución de esas supuestas ayudas ilegales del tax lease. La suspensión de la única herramienta de que disponían las empresas para competir en precios con sus homólogas de Holanda, Alemania o Noruega ha condenado al naval a una sequía de contratos que, hoy por hoy, mantiene sin carga de trabajo a buena parte de los astilleros.
El estrangulamiento económico del sector puede llegar por una doble vía: que la Comisión Europea (CE) obligue a devolver esas ayudas (más de 3.000 millones de euros en total) o parte de las mismas, o que Bruselas demore tanto la decisión (sea cual fuere) que los astilleros españoles no aguanten más y arrojen antes la toalla. Y es que el próximo 28 de junio se cumplirán dos años desde la suspensión del tax lease, pero el cierre de la ventanilla del tax lease en el Ministerio de Hacienda se remonta a casi un año antes. De hecho, astilleros como Hijos de J. Barreras, la factoría naval privada más grande de España, no consiguieron contratar barcos desde 2010.
Pymar, la sociedad de pequeños y medianos astilleros, cifra en medio centenar los contratos que se han dejado de firmar en estos dos años sin tax lease, aunque otras fuentes aseguran que ese número se queda corto. Basta con echar un ojo a los datos de contratación de 2012: mientras en España se contrataron apenas 39 buques, Holanda sumó más de un centenar de contratos, y Noruega, casi el doble.

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