24 de octubre de 2017
24.10.2017

Cuando el corazón puede a la razón

El Pontevedra obtuvo ante el Coruxo la victoria menos brillante de la temporada y encadena tres jornadas ganando en casa - Los granates remontaron a base de casta y con la pizca de suerte que faltó otras veces

24.10.2017 | 04:55
David Castro rematando de cabeza una jugada ensayada. // Rafa Vázquez

De una forma poco ortodoxa y con la suerte de su lado el Pontevedra se asienta en la mitad de la tabla. La tercera victoria consecutiva de la temporada en casa deja más sombras que luces en un partido en el que solo el corazón de gran parte del equipo y el plus de energía aportado desde el banquillo han servido para doblegar a un Coruxo que ha cumplido uno de los clásicos de Luisito cada vez que sale derrotado en un partido lejos de casa. "Si fallas tantas ocasiones en un partido fuera, lo normal es que pierdas", y el de Teo no se equivocó, el visitante las falló y acabó pagando el peaje de hacerlo.

No fue un partido cómodo para los pontevedreses. El Coruxo salió a jugar de forma muy inteligente, bien plantado en defensa y encontrando oportunidades de sobra para brindarle a su parroquia una victoria en estas fechas tan complicadas para ellos. Pero afortunadamente el fútbol no es boxeo y los dos derechazos de los granates fueron suficientes para obtener una victoria que en argot pugilístico el Coruxo se hubiese apuntado ampliamente por los puntos.

Bandas

Tras recuperar el potencial ofensivo que al Pontevedra le dan los puñales que tiene por ambas bandas, Luisito alineó el domingo un equipo diferente al acostumbrado. Añón y Álex González habían estado entre algodones durante la semana y el de Teo optó por no arriesgar y dejarlos en el banquillo para poner a Mouriño y Marcos Álvarez, dos futbolistas de un perfil diferente que, junto a Berrocal en punta en detrimento de Etxániz, le daban otra idea de fútbol al equipo. Esa idea nunca consiguió plasmarse y los lerezanos no se mostraron atinados con el balón en los pies. El equipo recuperó su identidad cuando entraron en el campo los tres jugadores habituales que estaban en el banquillo, es decir, cuando la velocidad llegó de nuevo a las bandas. Especialmente a la izquierda que ocupó un Álex González que actuó como carrilero.

Quinto Penalti

Si el Pontevedra está teniendo suerte con los árbitros en cuanto a que apenas ve tarjetas amarillas en este primer tercio de liga, más aún la está teniendo con la señalización de las penas máximas. El penalti por mano cometido por Fernando es claro, pero no siempre se ven y los granates están jugando con ese factor de la suerte arbitral en casa. Un dato significativo es que llevan cinco partidos y cinco penaltis pitados a favor, solo contra el Real Madrid Castilla acabaron un choque como locales sin disparar desde los once metros. La efectividad está siendo además del 100%.

Fútbol directo

Lo que al comienzo de la temporada fue un auténtico desastre ofensivo para el Pontevedra, en el choque ante el Coruxo sirvió para salvar los muebles. Luisito dio por nulo su intento de jugar un fútbol más elaborado y para la segunda parte recurrió al fútbol más primitivo y en esta simpleza encontró resultados. Con dos tanques arriba como Etxániz y Berrocal y jugando balones largos para conseguir remontar fue como los granates consiguieron la mayor presencia en el campo rival en todo el partido a pesar de que el choque perdió en vistosidad y espectáculo.

Banquillo

Nuevamente Luisito volvió a encontrar las soluciones, y los goles, en el banquillo. El equipo titular presentado se encontró con muchas novedades como la inclusión de Berrocal en el once de inicio por primera vez desde su llegada o también el retorno de Adrián Mouriño. Un once totalmente novedoso, el noveno en diez jornadas, que no dio resultado y los jugadores que salieron de refresco fueron los que consiguieron dar un giro al guión a la historia para pasar de lo que se preveía un drama, a simplemente una comedia aburrida con final feliz.

Edu Sousa

Segundo partido consecutivo en el que Edu acaba los 90 minutos siendo el mejor jugador del Pontevedra. Es mala señal cuando el guardameta es el mejor jugador de su equipo, siempre es síntoma de que el equipo pasó apuros atrás. Su trabajo del domingo en Pasarón, especialmente durante la primera mitad, fue determinante para que el equipo no saliese derrota en un derbi provincial que por momentos se puso realmente negro.

Público frío

Al público no le gustó lo que vio en Pasarón ante el Coruxo. Después de ver a su equipo dominar y jugar muy bien contra el filial del Real Madrid Castilla, desde las gradas se espera una imagen igual o parecida ante los vigueses. Luisito pidió perdón después en rueda de prensa a todos los socios y gente que pagó la entrada, consciente de que la imagen no había sido buena y de que por momentos se escucharon pitos en el estadio pontevedrés. Además la despedida del equipo a pesar de la victoria fue bastante más fría de lo habitual, con menos aplausos.

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