Jacobo asumió un papel menos vistoso que hace una semana, cuando marcó cuatro goles en Pasarón, pero que también resultó fundamental para que el Pontevedra lograse un punto con el que conserva intactas sus posiciones. Incansable y constante a lo largo de todo el partido, dio alas al renacer granate. Lo hizo con tres acciones consecutivas por la banda derecha con las que hizo que la zaga local tuviese que recular. También con acertadas asistencias. Pero además de sus potentes disparos, el futbolista corrió, recuperó balones y se movió a lo largo y ancho del terreno de juego. Podrá tener días más o menos brillantes, pero por ahora su actitud está fuera de toda duda.