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El testigo protegido señala a Francisco

Un exremero de la trainera de Urdaibai asegura en el comienzo del juicio por dopaje que el técnico gallego era el responsable de pincharles "hasta ocho veces al día"

03.11.2015 | 02:06
José Manuel Francisco, a su llegada al juzgado junto a su abogado. // Efe

El comienzo del juicio por dopaje contra los responsables en 2010 de la trainera de Urdabai deparó una primera jornada impactante. Frente a las declaraciones de los imputados -entre ellos el entrenador moañés José Manuel Francisco-, declarándose ajenos a cualquier práctica ilegal, el testimonio del exremero que declara como testigo protegido resultó de una enorme contundencia al desvelar una trama perfectamente organizada para mejorar el rendimiento de los miembros del equipo de manera artificial.

El deportista aseguró que se "pinchaba" a los remeros "hasta ocho veces al día en la vena, en el hombro, en la tripa, en el culo..." y que las dosis se administraban después de los entrenamientos, antes y después de cada prueba. El exremero admitió desconocer la clase de sustancia que había en aquellas jeringuillas aunque explicó que a él y a muchos de sus compañeros les provocaban mareos, vómitos y temblores. Cuando se le preguntó acerca de quién era el encargado de ponerle aquellas inyecciones señaló directamente al entrenador gallego, José Manuel Francisco, al que acusó también de apartarle del equipo y presionarle cuando le manifestó su intención de no someterse más veces a aquel tratamiento.

Esas prácticas, según el citado testimonio, comenzaron cuando ese año llegó la nueva directiva con un nuevo entrenador que les obligaba a pasar por la enfermería a "comer para poder crecer", según les decía metafóricamente mientras les aseguraba que eran "métodos novedosos" dentro de la medicina deportiva y que tenían suerte de estar en un club que lo podía pagar.

Tras varias semanas sin inyectarse, en agosto de ese año visitó el club un médico "que se presentó como profesor de la Universidad de Extremadura", Marcos Maynar, quién dijo que "había encontrado una enzima que hacía que no doliesen los brazos y que estaba ahí para ayudar a Urdaibai a ganar la Bandera de La Concha y que no cobraría nada si no lo conseguía".

El mismo Maynar, según el testigo protegido, procedió a pinchar a todos los deportistas ayudado por el entrenador, y él mismo accedió a "poner el brazo otra vez", porque confió en la profesionalidad del médico.

Sin embargo, se repitieron sus mareos y vómitos, y decidió no volver a acceder a que le inyectaran porque "se sintió como una víctima" y que se estaban "aprovechando" de él. Señaló también que hasta la llegada de Maynar el club tuvo resultados "malos" en la primera parte de la temporada de regatas pero que, cuando comenzaron a multiplicarse los pinchazos, Urdaibai remontó hasta conquistar la liga y que ganaron "sobrados" la Bandera de La Concha. En la prueba de San Sebastián, como en otras competiciones, el club llevaba dos furgonetas, una de ellas con cristales tintados, donde se les inyectaba antes y después de remar. Según indicó, lo único que cambió, desde la visita de Mainar, fue que "aumentaron los pinchazos", pero no el volumen de los entrenamientos que se mantuvo de manera similar a lo que se estaba haciendo antes de que entrase en escena el médico.

Diez acusados

El Juzgado de lo Penal número 1 de Bilbao inició la vista por este caso, en el que están acusadas diez personas y para las que la Fiscalía pide un total 26 años de cárcel. Entre los acusados, se encuentran el expresidente del club de remo, José Zabalondo; el exentrenador José Manuel Francisco, el exmédico del club B.G.M. y la enfermera A.O.A, además del doctor en medicina deportiva y profesor universitario Marcos Mainar, dos farmacéuticas, el exciclista Antonio Arenas y su esposa, y la esposa del expreparador. El ministerio público solicita dos años y medio de prisión para cada uno de los procesados como coautores de un delito continuado contra la salud pública. Además, reclama otro año más de cárcel para uno de los facultativos por supuesta falsificación de documento privado.

La Fiscalía considera que, durante la temporada deportiva 2009/10 diferentes cargos del club "puestos de común acuerdo, facilitaron, adquirieron, administraron y suministraron" a los remeros sustancias destinadas a aumentar sus capacidades físicas "poniendo en grave riesgo su salud".

Entre esas sustancias la Fiscalía cita la insulina, dexametasona, eritropoyetina (EPO), darbepoetina alfa, efedrina, hormona luteinizante, hidrocortisona fosfato sódico, nandrolona-decanoato, piracepam y tetracos actida, entre otras, además de albúmina humana, que posee carácter de agente enmascarante y que según argumentan en su informe se les daba para evitar resultados positivos en las pruebas antidopaje a las que eran sometidos.

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