Amigas para siempre

Torpe comedia sobre sexo, asesinatos y amor

24.07.2017 | 01:15
Scarlett Johansson y sus amigas.

Cuesta encontrarle la gracia a una jugarreta tan descarada como la que plantea Una noche fuera de control: sustituir a hombres por mujeres y recurrir al mismo tipo de chistes malos y gags bobalicones en su mayor parte (no todos, vamos a ser bondadosos), copiar ideas ajenas sin rubor y terminar la función aparentemente rompedora con un rancio y conservador mensaje propio de la comedia romántica más rutinaria que te puedas imaginas. Y Scarlett Johansson cuando se mete en asuntos cómicos no funciona. Lo intenta. Bravo, Scarlett. Pero nada. A su lado, Kate McKinnon aprovecha la ocasión para hacerse la graciosa, y como tiene tablas, lo consigue sin problemas.

La cosa va de mujeres que celebran una despedida de soltera. O sea, desmelenarse y todo eso. El tinglado aguanta a duras penas gracias a alguna broma malévola (el estampido de una botella de champán en un aeropuerto al ser descorchada provoca el pánico alrededor) pero cuando llega la secuencia de la discoteca dan ganas de cerrar los ojos viendo a las chicas echándose un bailecito mientras se emborrachan.

El caso es que la propuesta principal de la película ya la hemos visto antes: Very bad things, que tampoco era ninguna maravilla, pero, al menos era descarada y chocante. Se supone que la muerte accidental del stripper al que contratan las amiguidas daría lugar a chorreo de humor negro y/o guarro, en plan Resacón en Las Vegas y similares, cambiando, insisto, a los tipos salidos y juerguistas por mujeres, pero qué va. El guión, además de dibujar a todos los hombres como idiotas integrales, se va de pronto por los cerros de Úbeda y busca unas soluciones policiacas que bordean peligrosamente el ridículo hasta precipitarse en él sin recato en un desenlace verdaderamente lamentable a tiros y torpemente rodado, un anticipo del pegote final de cariz romanticoide.

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