09 de abril de 2019
09.04.2019

El chico que se salvó "de milagro": "Sacó el revólver, eché a correr y escuché los disparos"

Varios testigos del crimen de Chapela en la playa de Arealonga prestan declaración en el arranque del juicio

09.04.2019 | 01:36
Luna Pereira a su llegada a los juzgados de Vigo // Marta G. Brea

Aunque el juicio dura hasta el viernes, ayer ya comparecieron varios testigos. Entre ellos un joven al que también supuestamente disparó José Luis Luna Pereira y que, como describieron el fiscal y jóvenes que vieron lo ocurrido, se salvó "de milagro". Este chico relató que esa noche "pasaba por allí", vio una "discusión" y observó como "de repente" Dani se "desplomó". "No sabía qué había pasado, no sabía que [el acusado] tenía una pistola...; yo le empujé y él sacó un revólver de la bandolera", dijo. Y prosiguió: "Al ver eso eché a correr y no miré atrás; escuché los disparos". El fiscal dice en su escrito que el acusado "apuntó directamente" al joven, pero erró.

El testimonio de este chico fue corroborado por dos amigos que salieron corriendo con él. "Sacó el arma, disparó a bocajarro y no le dio de milagro; apuntó a dar", concretó uno de ellos sobre este ataque posterior al crimen de Daniel Beltrán.

También compareció por videoconferencia un amigo de la víctima mortal. "No saben los dos años que llevo; llevo todo este tiempo con una tortura en mi cabeza", afirmó afectado. Este joven estaba aquella noche sentado al lado de Daniel. El acusado se puso a "mear" hacia la playa, donde había "dos chicas durmiendo". "Daniel era una persona tranquila; lo único que hizo fue avisarlo de que había dos chicas abajo, cruzó muy pocas palabras, no fue una discusión", recordó. Pero el acusado, agregó, "se giró". "Dani hizo un gesto con las manos como para apartar la pistola y [el encausado] ya disparó; mi amigo dio dos pasos al lateral y se cayó al suelo", relató. Él y otra chica que es enfermera fueron los primeros en intentar reanimar, sin éxito, a la víctima. Cuando estaba allí atendiendo a Dani, afirma, el acusado le agarró del hombro y le llegó a decir: "No es para tanto". "Esas palabras no las puedo olvidar", contó.

Un amigo del acusado que estuvo con él aquella noche, mientras, declaró que éste "no estaba muy bien" por las copas. Antes del crimen, cuando se encontraban en un bar, en un momento dado de la bandolera del acusado salió "hacia fuera" lo que le pareció "una culata". "Le pregunté si era un revólver y él le quitó hierro al asunto, dijo que era de broma", aseguró.

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