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VIOLENCIA DE GÉNERO

La pulsera telemática no basta

Condenado en Vigo por acosar a su ex pese a estar controlado con una pulsera telemática

Un recluso en tercer grado con la pulsera telemática // Carratalá

Un recluso en tercer grado con la pulsera telemática // Carratalá

La violencia machista está a la orden del día en Vigo. Y los juzgados son un buen termómetro en relación con esta problemática. Junto a los casos que se suceden a diario en el tribunal especializado en violencia sobre la mujer, también son numerosos los asuntos que se elevan a juicio en las salas de lo Penal de la ciudad. Un claro ejemplo fue lo sucedido ayer, donde en dos de estos órganos había señalados siete juicios contra hombres acusados de delitos de malos tratos o de quebrantamientos de las órdenes de alejamiento que tenían con respecto a las que habían sido sus parejas. Y en uno de estos casos resultó condenado un hombre que se acercó de forma reiterada en dos ocasiones al domicilio de su excompañera pese a estar controlado por un dispositivo telemático. En la actualidad en prisión provisional, aceptó una pena de casi 10 meses de cárcel, así como multa, por un delito de quebrantamiento continuado de medida cautelar y otro de omisión de medidas en el uso de dispositivos técnicos. Las vistas orales por este último ilícito son excepcionales en la ciudad.

Fue el Juzgado de Violencia sobre la Mujer el que en noviembre del pasado año acordó una medida de protección hacia la víctima, con uso de dispositivo telemático de control, por la que el acusado, BL.S., no podía comunicarse ni aproximarse a ella a menos de 500 metros. Con posterioridad, se amplió el área de alejamiento a un kilómetro. Pese a conocer esta medida, el hombre la vulneró en una primera ocasión el 18 de febrero de 2017. Ese día, en torno a las tres y media de la madrugada, acudió a las inmediaciones del domicilio de la mujer, por lo que saltaron sucesivas alarmas -derivadas de la pulsera telemática- de entrada en zona da exclusión. El hombre permaneció allí durante horas, pese a las llamadas que se le realizaron desde el Centro Cometa, que es el que lleva el control de este tipo de dispositivos. La situación se solventó cuando a las diez de la mañana una dotación policial lo detuvo muy cerca de la vivienda de la víctima.

La situación se volvió a repetir al mediodía del 23 de febrero, y esa misma tarde, lo que derivó de nuevo en su arresto. En esa ocasión, el dispositivo del acusado presentó una incidencia técnica grave por descarga de batería y de nuevo el hombre no volvió a responder a las insistentes llamadas del centro de control.

Junto a este juicio, a lo largo de la mañana había señalados otros seis contra acusados de episodios de agresiones, amenazas o quebrantamientos de las medidas de alejamiento que tenían impuestas. Varios procesos acabaron en conformidades al alcanzarse acuerdos.

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