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El médico que ha descubierto en Alicante una hormiga nueva

La pasión de un galeno por los insectos le llevó hasta una especie desconocida en la sierra de Aitana - Acaba de publicar un artículo científico con detalles del aspecto y la conducta de la colonia

Javier Arcos recoge una muestra de hormigas para observarlas con la lupa más tarde. / INFORMACIÓN

De ponerse en cuclillas en el parque para observarlas a lograr descubrir una para la ciencia. La pasión por las hormigas del alicantino Javier Arcos no se estancó en la etapa en la que todo niño se interesa por estos insectos. A medida que crecía, le iban seduciendo más y más. Hasta que un día de 2013, en una excursión familiar a la sierra de Aitana, encontró un ejemplar con el que comenzaría sin saber un camino que justo ahora, casi una década después, acaba de culminar: la publicación de un artículo científico sobre Temnothorax estel, el nombre que este joven médico le ha puesto a la especie que ha descubierto en la alta montaña de la provincia. El estudio describe con todo tipo de detalles estas pequeñas colonias, que han perdido la capacidad de excavar y se refugian en cavidades ya existentes.

Cargado de pequeños tubos con alcohol, el utensilio que aficionados y estudiosos emplean para guardar las hormigas en sus salidas y observarlas más tarde, Arcos se fue junto a su familia en dirección a la cima alicantina, a 1.558 metros sobre el nivel del mar. Una excursión más en la que este joven, entonces todavía adolescente, cogió varios ejemplares de estos insectos.

Era algo que hacía habitualmente para luego, al llegar a casa y verlas detenidamente con la lupa, poder clasificarlas según la especie. Pero las de Aitana no las supo identificar. «Al verlas, no supe ponerles ningún nombre. No era muy experto, así que les puse un interrogante y pensé que las volvería a mirar más adelante», explica este joven médico que acaba de empezar la residencia en Barcelona, donde se especializa como patólogo.

Con el paso del tiempo, las sacaba del cajón, las volvía a observar y continuaba sin conseguir clasificarlas. Hasta que un día dijo: «A ver si esto es una cosa nueva...». Optó entonces por consultarlo con varias personas del mundo de la mirmecología, la ciencia que estudia las hormigas. «A ninguna les sonaba haberlas visto antes», añade Arcos.

Contaba solo con tres ejemplares, por lo que necesitaba hacerse con un mayor número con el objetivo de poder arrancar un estudio, así que en 2015 volvió a la sierra para dar con más obreras. Allí localizó una colonia con la que logró aumentar la muestra, y fue entonces cuando empezó a escribir.

Ejemplares de Temnothorax estel, la especie de hormiga descubierta en la sierra de Aitana. / JAVIER ARCOS

«Se tarda mucho en describir una especie», cuenta el joven. El proceso cuenta con un punto que Arcos describe como «muy crítico», pues se debe demostrar que lo que tienes entre manos no es algo que haya encontrado ya alguien antes. Es decir, probar que es algo nuevo. «Es difícil porque tienes que encontrar especies raras que se descubrieron hace muchos años», señala. Luego, hay que ir descartando y, si hay parecidos, hay que desplazarse hasta el lugar donde fueron vistas, dar con ellas, coger una muestra y descartar. «Tuve que ir a muchos sitios de la península a ver especies que se parecían a la mía», asegura.

«Una vez tuve todas las dudas sobre la mesa, pude decir: nada de lo que hay es lo que estoy estudiando», añade sobre un proceso que requiere datos como la longitud del ojo o el tamaño del fémur de la pata trasera de la friolera de 50 ejemplares de cada especie. «Estás unas dos horas por obrera tomando medidas», cuenta.

La especia acuñada como Temnothorax estel guarda características muy interesantes. A diferencia de otras hormigas que conviven en grupos muy populosos, estas se encuentran en la alta montaña y hacen colonias muy pequeñas, de máximo 150 individuos, algo que contrasta con las miles de hormigas que pueden formar colonias en otras especies.

Además, explica el alicantino, tienen otra peculiaridad: «las obreras son muy pequeñas y han perdido la capacidad de excavar». Por este motivo aprovechan grietas u otros espacios en la tierra que ya estén abiertos.

En uno de los viajes por España, Arcos dio con otras obreras de esta especie. Fue en Jaén. Estas dos localidades acogen ahora el resultado de la pasión de este médico, con un hobby no demasiado común. «La gente se sorprende, aunque dentro de las aficiones raras en esta hay bastante gente. Ahora, por ejemplo, ha habido un boom con la cría de las hormigas», apunta Arcos, quien no cesará en la investigación de estos insectos.

El cambio climático podría acabar con estos ejemplares

Las hormigas no se salvan del cambio climático. Esta nueva especie se encuentra en la alta montaña y, como ya sucede con una especie de las Islas Canarias, que se estima que dentro de 100 años no tendrá donde vivir, estos insectos podrían verse afectados. «Se encuentran en Alicante y en Jaén a partir de los 1.000 o 1.200 metros. Es probable que el cambio climático pueda tener un efecto sobre esta especie, que se queden sin hábitat para vivir», explica Javier Arcos, autor del artículo científico que describe la Temnothorax estel.

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