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Gonzalo Giner: “Cada vez se eliminan más bosques para cultivar soja y especular”

“El COVID-19 es la causa de lo que le estamos haciendo a la selva del Congo, Amazonas o Sumatra”, denuncia | “No deberíamos estar en contacto con animales salvajes”, opina

El escritor Gonzalo Giner fue presentado por la periodista Iria Carregal en Club FARO. | // ALBA VILLAR

El Premio Fernando Lara de este año, por la obra “La bruma verde”, el escritor y veterinario madrileño Gonzalo Giner, acudió ayer a Club FARO para ofrecer su alegato en defensa de la naturaleza. Lo hizo para presentar su último libro y para concienciar de que el daño que realizamos a plantas, animales o al ecosistema puede redirigirse hacia nosotros como un boomerang.

Dentro de las distintas críticas y denuncias ofrecidas en su charla, destacó que “cada vez se eliminan más bosques para cultivar soja (...). Su precio en el mercado mundial se ha duplicado en menos de dos meses. Hay una especulación brutal”.

Presentado por la periodista Iria Carregal, añadió que “encima, es un ingrediente que está en bolsa; hay un mercado de futuros con ella como con el petróleo o los metales preciosos como el oro. Hay una especulación tremenda; hay gente jugando para ganar mucho dinero con esto”.

El mercado de futuros consiste en la realización de contratos de compra o venta de ciertas materias en una fecha futura pactando en el presente precio, cantidad y fecha de vencimiento

A juicio del escritor, parte de “la culpa” de esta situación recae en empresarios e inversores o mandatarios chinos. “Después de que se liberara el tema político con el presidente anterior de EEUU que estuvo durante un tiempo poniendo aranceles a la soja, los chinos dejaron de comprarla. Ahora, la han vuelto a comprar con un contrato tan brutal que ha dejado al resto del mundo casi sin soja”, señaló.

Giner defendió que cada ciudadano puede luchar desde su hogar contra esta estrategia que conlleva la deforestación de importantes masas arbóreas del mundo, con talas descontroladas e incluso incendios intencionados y con magnitud. “Los grandes cambios se consiguen con gestos pequeños”, señaló.

Un gesto puede consistir simplemente en sustituir el consumo de soja por el de proteínas vegetales –lentejas y garbanzos, por ejemplo– cultivadas “en nuestra cercanía. Favoreceríamos el mercado y la producción local. Tampoco tenemos que estar transportando un producto (entre largas distancias) que es cultivado en Uruguay, Argentina o Estados Unidos, Brasil o el Congo y que es transportado hasta aquí. Eso no tiene sentido”, enfatizó el autor de obras como “El sanador de caballos” o “Pacto de lealtad”.

Giner también tocó el tema espinoso del origen del nuevo coronavirus SARS-CoV-2. Indicó que el “COVID-19 es una zoonosis, una causa de lo que le estamos haciendo a la selva del Congo, Amazonas o Sumatra”.

Recalcó que “debemos proteger a la selva”. De hecho, ese es el mensaje final que pretende trasladar con su último libro. Advierte que si no la cuidamos “ella tampoco nos protege. Los humanos estamos cada vez más contactando con animales salvajes con los que no deberíamos estar en contacto; estos tienen una serie de enfermedades que nos las traspasan. Y nosotros también se las traspasamos a ellos”.De ahí, su tesis sobre el COVID.

Para ilustrar la defensa de su argumento, Gonzalo Giner indicó a la audiencia de Club FARO que el ébola y el sida proceden del contacto de hombres con chimpacés enfermos; y que el SARS-CoV-1 se contagió a humanos por el contacto con un gato del Himalaya. “Del actual coronavirus, se sospecha que procede del armadillo, pangolín o de unos murciélagos. Cuanto más nos metamos en la selva, cuantas más carreteras hagamos hacia su interior para que la gente vaya a cazar, ese contacto se va a producir y las pandemias se van a empezar a suceder”.

“Me enamoró la historia de la gallega Rebeca Atencia”

El último libro de Gonzalo Giner, “La bruma verde”, presenta el camino de varios personajes conectados con Galicia como Beatriz Arriondas, una cooperante de Ferrol que en la ficción se marcha para Congo fuera de un hogar familiar autoritario. En el estado africano, desaparece y su mejor amiga, Lola, una ejecutiva de una empresa internacional, lo deja todo para ir a buscarla. Gonzalo Giner explicó ayer en Club FARO que el punto de partida de la historia fue, en parte, la admiración que él siente por la primatóloga (estudiosa de los primates) gallega Rebeca Atencia. “Tiene una vida sorprendente. Me dejó enamorado su historia”, señaló para resumir brevemente su currículo, su trabajo en el zoológico madrileño y su posterior salto a África para trabajar con gorilas donde su labor captó la atención de la famosa Jane Goodall con la que colabora actualmente. El trabajo de Atencia consiste en rescatar chimpancés bebé o pequeños cuya madre falleció o fue asesinada por cazadores para cuidarlos y después reintroducirlos en la selva. Giner señaló que conoció personalmente a Rebeca (Ferrol, 1977) pero que esta declinó aparecer como tal en el libro, aunque finalmente sí fue su fuente de inspiración. Sobre la labor de cooperantes como Atencia, el escritor planteó varias cuestiones al público: “Es sorprendente cómo gente da tanto de su vida por poca cosa”, en alusión a los sacrificios personales de estas personas por salvar, por ejemplo, unos pocos ejemplares de animales. “¿Vale la pena dejar todo atrás por eso?”, se preguntó. Giner reconoció que la situación del cauce del Congo es extremadamente complicada por las milicias, refugiados ruandeses, cazadores ilegales de animales de especies amenazadas... Apuntó que su deseo, para escribir el libro, era llegar a los lugares donde trabajan allí los cooperantes pero que estos mismos le recalcaron que no fuera dada la elevada peligrosidad y el riesgo para su vida que entrañaba. Los conflictos armados, explicó, esconden el avance de las deforestación de una zona que es “el segundo pulmón del planeta” y que va desapareciendo con un ritmo vertiginoso cada año.

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