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"Las humanidades son más necesarias que nunca para enseñar a pensar"

El filólogo carballés imparte clases de Literatura Japonesa en la Universidad de Hiroshima

Dámaso Ferreiro, en el campus, junto al emblema de la Universidad de Hiroshima.

Dámaso Ferreiro, en el campus, junto al emblema de la Universidad de Hiroshima.

La lectura del cuento "Las mandarinas" le decidió a estudiar japonés para poder disfrutar de la prolífica obra, y apenas traducida al español, de Ryunosuke Akutagawa. Aquel alumno de instituto apasionado por el país asiático y que invertía sus ahorros en libros es hoy profesor de Literatura Japonesa en la Universidad de Hiroshima. "Los alumnos se sorprenden la primera vez que me ven en clase, pero aquí son muy abiertos, mucho menos cuadriculados que en España, y entienden que puedo hablar de sus autores desde una perspectiva totalmente diferente, la que me da mi bagaje cultural y lingüístico", aplaude Dámaso Ferreiro (Carballo, 1987).

Estudió Filología Clásica en Santiago y pasó un año en la Universidad de Kobe, su primera incursión en el país, antes de volver a España y estudiar un máster en Estudios Japoneses en Salamanca. Y en 2013 puso destino a Hiroshima para hacer su doctorado.

"Decidí combinar mi formación clásica y mi afición estudiando la gran influencia occidental en la literatura japonesa moderna de la primera mitad del siglo XX. Casi no había investigaciones sobre este tema, pero soy muy tozudo y, al final, mi profesor creyó en mí y me tuvo que dar la razón", comenta entre risas.

"Cuando el país se empieza a abrir al mundo absorbe todo lo que viene de Europa y los autores clásicos como Homero y Platón empiezan a ser traducidos, lo que tiene su reflejo en los autores japoneses modernos como Akutagawa", explica Dámaso, que sigue profundizando en estos estudios y en la obra de otros escritores como Yukio Mishima, uno de los más traducidos y populares en occidente. "Este año se cumplen 50 años de su muerte. Le encantaba España y el flamenco y aquí hay otro campo que prácticamente nadie ha investigado en Japón", apunta sobre sus actuales intereses.

Dámaso imparte clases de literatura a alumnos japoneses pero también de China, Filipinas, Tailandia, México, EE UU o Alemania. Y a partir del próximo curso, que empieza en abril, se estrenará con la materia de Cultura Japonesa y Paz: "Hiroshima y Nagasaki son una referencia en estos estudios, tanto en Japón como en el resto del mundo. La historia tiene un peso muy importante en la ciudad y en la universidad".

De hecho, su bandera representa el renacimiento de las ruinas que dejó la bomba atómica en 1945. Entonces fue capaz de salir adelante, como el resto del país, y ahora está a punto de iniciar otro gran reto, la unificación de sus facultades para ofrecer titulaciones más abiertas.

"Todo el plan educativo va a cambiar para que los estudiantes puedan elegir las asignaturas que les apetezcan, aunque habrá algunas obligatorias. Me parece una idea muy positiva, porque así cada uno podrá elegir la combinación que le resulte más útil. No tiene sentido que todos salgan formados de la misma manera", reflexiona.

Esta nueva filosofía facilitará el acercamiento de las ciencias y las humanidades, cuya vigencia reivindica: "A mí también me decían que me esperaba la cola del paro cuando elegí la carrera, pero tú eres el responsable de cómo utilizas tu formación, no puedes culpar a la sociedad. Por otro lado, las humanidades no pueden permanecer varadas y es nuestra responsabilidad que la gente sea consciente de su importancia. No solo hay que formar a las personas para que trabajen como robots. Hoy son mas necesarias que nunca para enseñar a pensar, de lo contrario somos borregos a los que convence el que más grita. La situación económica, política o social es tan sumamente inestable que te mantiene todos los días al límite y hay que pararse a reflexionar".

Damián también busca la desconexión corriendo maratones, jugando al voleibol en el equipo de profesores y con las clases de alfarería. "Mi abuela era de Buño y siempre tuve ahí ese gusto", comenta.

El carballés vive con tranquilidad y también "un poco de miedo" el avance de la epidemia del coronavirus, que se acaba de cobrar la primera víctima en Japón. La Universidad de Hiroshima recomienda a sus estudiantes y profesores no viajar a China y ha tomado medidas higiénicas para evitar su propagación. "Es impresionante ver a la gente con mascarilla", reconoce Damián, que por suerte regresará en unas semanas a casa para disfrutar de sus vacaciones.

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