02 de septiembre de 2019
02.09.2019

¿Síndrome postvacacional? El problema es no tener trabajo al que volver

El desempleo de larga duración afecta a la salud mental, según un estudio del Observatorio Social de "la Caixa"

02.09.2019 | 13:14
Personas ante una oficina de empleo gallega, en una imagen de archivo.

Estamos en unas fechas en las que muchos se quejan del síndrome postvacacional, pero el verdadero problema es no tener un trabajo al que volver. Y es un problema que afecta también a nuestra salud, según ha comprobado un nuevo estudio, que concluye que el paro afecta a la salud mental, y no a la inversa. El desempleo de larga duración provoca estrés, incapacidad de concentración y reacción, así como sensación de inutilidad, y sume al trabajador en un círculo vicioso que le impide salir fácilmente de la situación.

El desempleo de larga duración afecta a la salud mental de los trabajadores. Esta es la principal conclusión del estudio ¿El desempleo daña la salud mental?, publicado por el Observatorio Social de "la Caixa" y realizado por Lidia Farré, profesora de la Universidad de Barcelona e investigadora asociada del IAE-CSIC, MOVE e IZA; Francesco Fasani, de la Queen Mary University of London, IZA y CEPR, y Hannes Mueller, investigador científico del IAE-CSIC y profesor de la Barcelona GSE y MOVE.

El informe cruza datos de la Encuesta de Población Activa y de la Encuesta Nacional de Salud de 2006 y 2011. Los autores han analizado con estos datos cómo el colapso del sector de la construcción en la última crisis económica afectó al empeoramiento de la salud mental de los trabajadores.

Entre 2006 y 2011, cada vez que la tasa de desempleo en la construcción aumentaba 10 puntos porcentuales, los desórdenes mentales relatados por los trabajadores expulsados del sector crecían alrededor de 3 puntos porcentuales. Concretamente, el desempleo en el sector de la construcción pasó del 6 al 24 %, y, en el mismo periodo, el porcentaje estimado de trabajadores empleados anteriormente en la construcción que declararon haber tenido problemas mentales aumentó casi 6 puntos porcentuales.

Los síntomas más frecuentes entre las personas afectadas son estrés, incapacidad para concentrarse y reaccionar ante las adversidades, y sensación de inutilidad. Estos problemas no los manifiestan únicamente los trabajadores de la construcción, sino también el conjunto de desempleados, quienes declaran más problemas mentales que los empleados.

El estudio señala también que la clave de la gran afectación del paro en la salud mental de los trabajadores sería su larga duración. En 2006, solo el 2 % de la población activa había estado en el paro más de dos años. En 2011, este grupo se había casi cuadruplicado hasta rozar el 8 %. Este hecho afectó especialmente al sector de la construcción, en el que la incidencia del paro de larga duración se multiplicó por 18: de registrar el 0,1 % de la población activa en 2006, pasó a cerca del 1,8 % en 2011.

Los autores consideran que la crisis de la construcción ofrece una oportunidad única para identificar los efectos del paro de larga duración en la salud mental, ya que los trabajadores afectados se vieron obligados a apuntarse al paro independientemente de su estado de salud mental previo. En el sector de la construcción, recuperar el empleo era muy complicado, ya que no había cerrado una empresa, sino prácticamente un sector entero, lo que propició el surgimiento y la consolidación de los problemas mentales.

Los trabajadores de este sector se han visto atrapados, según el estudio, en un círculo vicioso entre la inadecuación de sus capacidades a lo que requiere el mercado laboral y los problemas mentales sobrevenidos que les impiden afrontar dicha situación.

Los autores concluyen que los problemas mentales provocados por el desempleo de larga duración podrían llegar a ralentizar la recuperación económica del país si una parte importante de la población experimenta esta situación.

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