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Pista gallega para el enigma genético

- Un investigador galaico resuelve el misterio secular del origen del pueblo etrusco - Descubre la variabilidad genómica de afrobolivianos y de menonitas en Argentina

Simón Espinosa

Simón Espinosa

Asomarse al enigma genético de las poblaciones del mundo supone una inmersión histórica. Así ha sido para el estadístico gallego Jacobo Pardo Seco que, en una tesis presentada en la Universidade de Santiago de Compostela, dirigida por los prestigiosos Federico Martinón y Antonio Salas -con sobresaliente cum laude-, ha arrojado algo más de luz sobre el genoma y origen de determinados grupos de humanos de Europa y América.

Para empezar, el joven ha conseguido romper un misterio secular ycertificar el origen genético del pueblo etrusco, estrechamente relacionado con el origen de la cultura romana. "Había dos teorías enfrentadas. Una, defendida por Herodoto, señalaba que procedían de la región de Lidia en Turquía con un movimiento migratorio. La otra, defendida por otros historiadores de la antigüedad, decía que habían surgido de forma espontánea como población endógena de la zona", en la Toscana, explica Pardo Seco. Tras analizar estadísticamente los datos genéticos, "obtuvimos que los resultados concuerdan con lo que decía Herodoto". Es decir, que el origen genético de los actuales habitantes de la Toscana hay que buscarlo en Turquía.

Pardo Seco también se fijó en otro grupo poblacional radicado inicialmente en Europa y que tras varios giros del destino acabó como colonia en Argentina con el nombre de La Nueva Esperanza. Se trata de una población menonita, "rama de la iglesia anabaptista, colonia establecida en el país austral. Estudiamos su mosaico genético y, a lo largo de la historia, esta población pasó por diversas vicisitudes realizando muchos procesos migratorios. Partieron de los Países Bajos al oeste, escapando de las ejecuciones. Fueron hacia Polonia, después a Ucrania, donde volvieron a ser perseguidos. Posteriormente, viajaron a Estados Unidos y Canadá. Finalmente, en el siglo XX, parte de ellos descendieron hacia el sur estableciéndose en una colonia en Argentina", explica el investigador gallego.

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Jacobo Pardo añade que "lo que vemos en los individuos analizados en este estudio es que el legado europeo genético se conserva prácticamente intacto; lo que es curioso a la vista de los procesos migratorios que tuvieron. Tuvieron ocasión de relacionarse con diversas poblaciones nativoamericanas o con componente africano pero no fue así. Su variabilidad genética es más reducida que la de otras poblaciones europeas".

En un polo opuesto, se localiza el grupo de afrobolivianos que vive en Tocaña, población a 96 kilómeros de la capital, La Paz. Actualmente, se calcula que en este país andino hay más de 300.000 personas de origen africano. Estos llegaron como víctimas del tráfico de esclavos tras la colonización. "Vimos que su componente africano procede de la costa centro occidental africana. Estos in dividuos tenían un componente europeo por un mestizaje con los colonizadores y también componente nativa americana, lo que evidencia que hubo un complejo proceso de mestizaje", explica Pardo Seco.

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