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Minerva Atenea Ojeda | Psicóloga clínica

“La pandemia multiplicó las separaciones, no los divorcios, por la cuestión económica”

La UNED celebra el curso “Me estoy separando ¿Cómo puedo ayudar a mis hijos?”

La psicóloga y profesora de la UNED Minerva Atenea Ojeda. // FDV

“Me estoy separando ¿Cómo puedo ayudar a mis hijos?” es el título del curso que impartirá la UNED a partir del 4 de noviembre y en el que se abordarán aspectos emocionales que se presentan en niños y adolescentes cuando sus padres se separan. Su responsable explica que se busca facilitar herramientas para que los padres, profesores o tutores “puedan manejar, comprender y ayudar a solventar las diferentes vivencias y situaciones con las que pueden encontrarse”. Son escenarios, recuerda Minerva Atenea Ojeda, “que muchas veces no sabemos manejar porque nos generan angustia y ansiedad”.

–¿Cómo dar la noticia de la ruptura a los niños?

–Lo mejor es emplear la información directa, es decir, no usar detalles como que ha habido una infidelidad, sino dejar claro que hemos decidido que lo mejor es vivir separados papá y mamá, pero no explicar la motivación. Hay que dar la razón de por qué uno de los padres se va y ser directo, porque si no se hace así, cuando un padre o una madre se va sin avisar, o uno de los padres explica cosas como que le han sido infiel, le hace mucho más daño al niño, le genera un conflicto enorme porque el niño tiene lealtad hacia los dos, de modo que se toma la separación como algo personal. Lo mejor es decirle: nos vamos a separar, hemos decidido que estamos mejor viviendo separados, pero eso no quiere decir que nos separemos de ti.

–Por la parte de los adultos ¿cómo encarar el duelo?

–¡Uf! (risas). La gestión de emociones en los adultos es muy difícil, porque no nos lo enseñaron. Y lo difícil es cuando intentamos delante de los hijos hacer como que no pasa nada. Lo más sano es sentarte y si te ven llorar, pues que te vean llorar, pero decirles que estás triste por la separación, no por culpa de, que echas de menos a alguien y ya está. Pero nos cuesta ser directos con las emociones.

–¿Cómo deben de ser los primeros meses, el periodo inmediatamente posterior a la separación?

–Hay que mantener la rutina de los niños, es lo más sano para ellos. Se te puede venir el mundo encima, puede sentirte la mujer o el hombre más desdichado, pero la rutina de los niños tiene que mantenerse para que ellos se den cuenta de que la separación es entre los padres, pero que la vida sigue igual, que notarán la ausencia de uno de los dos pero que la vida sigue.

–¿Debemos preparar a los niños para este escenario porque estadísticamente lo más probable es que sus padres se divorcien?

–Sí, creo que eso debería ser así, creo que son temas que deberían hablarse hasta en la escuela. Las rupturas de pareja son muy comunes, y el confinamiento agravó todo.

"Se te puede venir el mundo encima, puede sentirte la mujer o el hombre más desdichado, pero la rutina de los niños tiene que mantenerse para que ellos se den cuenta de que la separación es entre los padres, pero que la vida sigue igual"

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–¿La pandemia ha multiplicado los divorcios?

–Sí, lo curioso es que la pandemia ha multiplicado las separaciones, no los divorcios, y no ha aumentado los divorcios por la cuestión económica, porque sencillamente no pueden por cuestiones económicos.

–Ese escenario al que apunta en el que los padres no están unidos pero no les queda más remedio que estar en la misma casa ¿es muy nocivo para los niños o se puede gestionar?

–Si viven juntos y no asumen que la situación es la que los tiene así, es decir, si no asumimos que ya no hay relación pero nos toca vivir juntos por nuestra situación económica, entonces puede ser muy nocivo para el niño, porque nos estaremos peleando y gritando todo el tiempo, echándonos en cara la situación.

–¿Cómo debe de ser la relación con el o la ex pareja?

–Siempre les digo que no esperen la relación con el ex de película, al menos no al principio, porque siempre hay una parte más dolida que la otra. Es muy raro que haya una consciente, de se acabó y ya está, no suele ser así, siempre hay alguien que queda como enganchado. Y al principio es, en lugar de centrarse en uno, centrarse en que los niños mantengan la rutina. Y después, siempre digo que hay que repetírselo como un mantra, hay que saber que si yo lo vivo como un drama, mis hijos van a vivir un drama.

–A medida que pasa el tiempo ¿vale todo con la finalidad de que nuestros hijos sean felices?

–No. Lo que pasa con las separaciones, sobre todo nos pasa a las mujeres, es que adoptamos a nuestros hijos como proyecto de vida. Y entonces renunciamos y sacrificamos un montón de cosas, ya estando casadas, pero en la separación se marca más. Haces lo imposible por la felicidad de tus hijos pero se nos olvida que la felicidad de los hijos no depende de nosotros, lo que los hace felices a ellos no siempre es lo que nosotros creemos o necesitamos.

–¿Se puede construir una nueva familia sin afectar negativamente a nuestros hijos o sumar padrastros, madrastras y hermanastros es multiplicar problemas?

–No, para nada lo es. Fíjese que los niños tienen mayor capacidad de adaptación que los adultos. Es más difícil con adolescentes, pero con niños menores de 10 años si le presentas una nueva pareja la acepta muy bien, pero todo depende de la reacción del ex o de la ex. La ex pareja tiene un papel vital, aunque no te lleves como amigo tienes que ser cordial porque en algún momento cualquiera de los dos puede tener una nueva pareja.

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