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Carlos Martín Picola: “Yo me voy y no van a contratar a nadie; están dejando morir la red”

El médico de la UAD de Pontevedra se jubila tras tres décadas de atención en drogodependencia

Carlos Martín Picola en la entrada de la UAD de Pontevedra. Gustavo Santos

El médico Carlos Martín Picola es el responsable de la Unidad Asistencial de Drogodependencias (UAD) de Pontevedra, que desde el año 1992 atiende a personas con problemas de adicción, tanto de drogas legales como ilegales. Se jubilará el 30 de diciembre, aunque desde el 7 de octubre ya no pasará consulta en el centro, que por una de esas incongruencias de compentencias depende del Concello de Pontevedra en lugar de la Xunta, o el Sergas, como tanto los trabajadores como el gobierno local reclaman desde hace años.

– Casi tres décadas trabajando en la Unidad Asistencial de Drogodependencias, ¿qué va a hacer a partir de ahora?

– Vivir. Comprarme un perro e irme a vivir al lado del mar. A lo bueno se acostumbra uno rápido, a lo malo se resigna.

 Se va feliz, pero preocupado por el futuro de la unidad... 

– Es que es una evidencia que están dejando morir esta red. Las adicciones existen, pero ya no tienen rentabilidad política. El problema de las drogas en las encuestas ya ocupa más allá del décimo lugar, mientras que en los ochenta y los noventa era la principal preocupación social.

– ¿Ya hay sustituto para su puesto como médico? 

– Yo me voy y ya han dicho que no van a contratar a nadie. Pero no ocurre solo aquí, en noviembre se jubila el psiquiatra de Cangas y tampoco se sabe qué pasará.

– Pero usted no es el primer trabajador que falta en la unidad... 

– No. Aquí ya llevamos unos cinco años sin administrativo. Primero enfermó y después falleció, pero nunca se cubrió su puesto. Su trabajo lo hacemos entre todos y, claro, la gente se queja de que no cogemos el teléfono...

– Al faltar usted se queda otro médico solo. 

– Sí, mi compañero, pero a él tampoco le queda mucho para jubilarse.

"Me voy con la sensación de que he hecho todo lo que tenía que hacer"

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– ¿Y quién debe mover ficha?   ¿el Concello o la Xunta?

– Esto es una cesión ilegal de trabajadores, porque es la Xunta la que debe asumir las unidades como esta, que depende del Concello de Pontevedra. La salud es una competencia del Servizo Galego de Saúde. Por eso el Concello ya ha dicho que no va a contratar a nadie para sustituirme.

– Se va el 7 de octubre pero en realidad su jubilación no se oficializa hasta el 30 de diciembre...

– Efectivamente, a partir del 8 de octubre ya no estaré aquí. Lo que sí me gustaría dejar hecho hasta final de año es dejar algunas cosas atadas porque son cuestiones que solo puede hacer el médico. Ahora presencialmente me quedan tres semanas que utilizaré para ver a algunos pacientes y dejarlos encauzados.

– Tres décadas dan para mucho y para crear ciertos vínculos con los usuarios, ¿qué le dicen cuando les comunica su jubilación? 

– En realidad llevo desde el mes de julio despidiéndome. En general me desean lo mejor. Algunos me preocupan más que otros.

– Son muchos años trabajando en la unidad, pero la pandemia habrá marcado un antes y un después...

– No se cerró el servicio en ningún momento, ni siquiera durante el confinamiento. Se mantuvo abierto y antes de la vacunación hicimos grupos burbuja. Como aquí todo es presencial, a los usuarios les dábamos más margen para entregarles la metadona, porque tenían problemas para atravesar los perímetros. Por el resto, seguimos funcionando prácticamente igual.

– ¿Qué balance hace de todos estos años? 

– Es que como me he dedicado toda la vida a esto... 

– Pero habrá pasado por diferentes etapas... 

– La principal diferencia es que antes los pacientes venían con un problema de adicción cien por cien, básicamente a la heroína. Ahora la mayoría se enmarcan en lo que se denomina patología dual, porque además de alguna adicción tienen algún trastorno de tipo mental. Y yo soy médico, no psiquiatra, aunque con los años haya aprendido bastante de psiquiatría.

– ¿Con qué sentimiento se va?  

– Me voy con la sensación de que he hecho todo lo que tenía que hacer.

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