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El impacto del declive demográfico y el COVID en la comarca: el doble de muertes que nacimientos

Pontevedreses en una calle peatonal de la ciudad

Pontevedreses en una calle peatonal de la ciudad Gustavo Santos

Son datos fríos, pero no dejan de mostrar un panorama desolador. La conjunción del declive demográfico y el descenso de la natalidad que atenaza desde hace años a Galicia en general y a la comarca de Pontevedra en particular, más las dramáticas consecuencias del COVID en la población, han convertido a 2020 en un año “negro” para el censo comarcal. Por primera vez desde que existen registros, el número de fallecimientos en el territorio conformado por los 14 municipios de Pontevedra y su entorno, es prácticamente el doble de la cifra de nacimientos. El Instituto Galego de Estatística (IGE) divulgó ayer los datos provisionales del pasado año referidos a los movimientos naturales de la población, es decir, partos, muertes y matrimonios.

Según este balance, el número de fallecimientos llegó a 1.968, una cifra nunca antes alcanzada en todo un año. Por su parte, la cantidad de nacimientos fue de solo 1.046, también la más baja en años. Esta conjunción de circunstancias provoca que el crecimiento vegetativo (la diferencia entre partos y muertes) de la comarca en 2020 sea peor que nunca. Es negativo en todos los casos.

El municipio capitalino registró el pasado año 784 fallecimientos, un nivel no alcanzado hasta ahora. El año más próximo en este balance fue 2016, con 759. El impacto del COVID probablemente tenga mucho que ver con este aumento de las defunciones. Y además, es en la población femenina donde más se cebó este fenómeno, ya que murieron 423 mujeres frente a 361 hombres. En el otro lado de la moneda, los partos, el año 2020 no fue especialmente negativo, ya que hubo 527, 22 más que en 2019, si bien está lejos de los 623 de 2018 o los 770 de 2011, por ejemplo, por no hablar de los casi 1.200 de 1981.

Esto supone que el saldo vegetativo sea de -257, el peor balance desde que existen registros. Además, es el sexto ejercicio consecutivo con resultado negativo, después de que fuera positivo entre 1999 y 2014. A Pontevedra le queda el “consuelo” de ver como la situación es “menos mala” que en las otras seis ciudades gallegas. Al margen de las urbes de A Coruña y Vigo, que superan los -1.100 con una población muy superior, Ferrol se sitúa en -568, Santiago llega a -317 y Lugo está en -468. Ourense cae en -701.

Con el doble de muertes que partos, la comarca en su conjunto ofrece un balance demográfico nefasto, pero hay municipios concretos donde la relación es aún mayor. En Portas y Cerdedo-Cotobade, se llega al triple de defunciones frente a los alumbramientos, mientras que se cuadriplica en Cuntis o Campo Lameiro y se multiplica por cinco en el caso de A Lama.

Al margen de Pontevedra, el menor impacto se detecta en Poio (102 nacimientos frente a 146 fallecimientos), y llaman la atención los casos de Marín (148 partos y 245 muertes) y Sanxenxo (92 frente a 175), lo que supone en ambos casos casi el doble de óbitos que alumbramientos. Se trata de dos municipios costeros donde el descenso demográfico no es tan acusado como en el interior.

Otro dato que aporta ayer el IGE, referido esta vez a año 2021, es el que detalla el censo de población de nacionalidad española residente en el extranjero pero inscrita en el municipio de Pontevedra. Según Estatística, son a día de hoy 17.437 personas en esta situación, la cifra más alta de los registros y un 30% más que hace una década. En 2012 eran 13.381. Estas cifras ponen de manifiesto un aumento progresivo de vecinos que buscan su futuro fuera de las fronteras gallegas y españolas. Entre el presente ejercicio y el pasado, el aumento del censo de pontevedreses en el extranjero aumentó en algo más de un centenar de personas.

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