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“Estos caballos no van a misa pero saben comportarse”

Manuel Novegil domina desde su silla de ruedas a siete equinos que cada día pastan en diferentes fincas de Vilaboa

Manuel Novegil Palmeiro traslada a dos sus yeguas Karina y Chula, por el arcén de la carretera N-554 de Vilaboa.   | // FDV

Manuel Novegil Palmeiro traslada a dos sus yeguas Karina y Chula, por el arcén de la carretera N-554 de Vilaboa. | // FDV

Cuando contaba 38 años, hace casi 23, Manuel Novegil Palmeiro perdió las piernas en un accidente de tráfico. Antes de aquel fatídico 9 de noviembre de 1998, en el que su vehículo se salió de la vía y una valla bionda le seccionó ambas extremidades, la gran pasión de este vecino de Vilaboa eran los caballos. Y lo sigue siendo.

Pese a su problema de movilidad, Manuel Novegil no ha dejado de cuidar a sus animales. Lo hace con una asombrosa agilidad, que llama la atención de los conductores que circulan por la carretera N-554 de Vilaboa. Se le puede ver a diario, incluso con mal tiempo, de un lado para otro de la carretera guiando a sus caballos. Los traslada a las distintas fincas de los alrededores de su casa, en Santa Cristina de Cobres, en las que los animales tienen como tarea diaria comer la hierba. “Están para roer nas fincas”, como explica Manuel.

Manuel Novegil con dos de sus yeguas

Los conductores que habitualmente transitan por esta carretera lo conocen bien, porque comprueban al pasar cómo los caballos transitan por el arcén obedeciendo las instrucciones de Manuel, que los guía con la cuerda o con voz de mando. Con un solo gesto es capaz de hacerlos volver al arcén si los animales se adentran levemente en la calzada. ¿Cómo lo hace? “Ellas se adaptan a mí, a mi ritmo”, dice mirando a sus yeguas Karina y Chula, que ayer trasladaba por el arcén de la N-554 camino de una finca.

“Nunca tuve ningún problema con la carretera; tampoco con los animales”, afirma Manuel. Incluso “muchos conductores me saludan al pasar, o me pitan, porque ya se han parado a charlar conmigo alguna vez; parece que se alegran al verme”, agradece.

"Muchos conductores me saludan al pasar, o me pitan; parece que se alegran al verme”

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“Estos animales no van a misa pero saben comportarse; yo sé como son, los conozco, y ya pueden pasar camiones, motos, lo que sea, que el animal no se mueve de donde yo le digo”, resume Manuel para explicar la “educación vial” de sus caballos.

Este conocido vecino de Vilaboa reside en Santa Cristina de Cobres “porque aquí me casé e hice la casa”, pero es originario de la zona de Postemirón.

En Santa Cristina los caballos del señor Novegil no pueden tener queja. Manuel los “ducha” a menudo, los cambia de lugar todos los días y disfrutan a sus anchas del campo en las fincas cercanas a la vivienda familiar.

“Me gustan muchos los animales, antes tenía varios, incluso una vaca, pero ahora tengo estos. Paso el tiempo con ellos y disfruto cuidándolos, me dan la vida”, explica.

Manuel traslada dos yeguas por el arcén de la N-554 de Vilaboa

Antes del accidente Novegil era un buen jinete. Montaba a diario. Ahora que no puede hacerlo disfruta igualmente de los caballos desde la silla de ruedas. Pero sus caballos y yeguas –siete, actualmente– no se quedan sin un buen trote ligero de vez en cuando. Los monta alguno de los tres hijos de Manuel.

Y al margen de cuidar a sus siete caballos y otros animales, Manuel ocupa sus días haciendo la compra, la comida para la familia y otras tareas domésticas.

"Ya pueden pasar camiones, motos, lo que sea, que el animal no se mueve de donde yo le digo"

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Antes de sufrir el accidente, Manuel trabajó con calefacciones y también como albañil. De hecho, él mismo inició la construcción de su propia casa. Pero antes, como ahora, su pasión son los animales.

Sobre el cuidado de los equinos apunta que “al estar fuera, por las fincas, no tienen tantas enfermedades como cuando están en establo; es como las personas: no tiene la misma vida uno que está metido en una cama que el que está todo el día por ahí moviéndose”, dice este hombre, que desde su silla de ruedas ve la vida con optimismo. “Tuve mis problemas, claro, pero lo llevé bien; nunca dejé de ir a todas partes, hacer de todo y seguir adelante, que es lo que hay que hacer”, nos aconseja.

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