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Portela reivindica al ingresar en la RACG la buena arquitectura “emocionante y razonable”

El arquitecto y catedrático defiende “tender puentes entre el arte y la ciencia” | La Academia señala a su obra como “un soporte para prestigiar la ciencia y la tecnología”

César Portela, flanqueado por los numerarios de la Real Academia Galega de Ciencias/ Xoán Álvarez

César Portela, flanqueado por los numerarios de la Real Academia Galega de Ciencias/ Xoán Álvarez

Arte y técnica a la vez, “pero arte y técnica al servicio de la sociedad”. Y, además, la buena arquitectura es la que es capaz de lograr solidez, confort, riqueza formal y espacial, buscando también la mayor economía de medios. La buena arquitectura es la que ofrece “seguridad a los cuerpos y libertad a los espíritus”; satisface sueños estéticos y éticos del autor y logra que sus habitantes se sientan “protegidos, cómodos y a gusto”. No tiene por qué renunciar al espectáculo, siempre que lo consiga a base de “calidad espacial, formal y constructiva”, dando respuesta a la escala humana y territorial. La buena arquitectura es “emocionante y razonable” a un tiempo.

Lo defendió ayer el arquitecto pontevedrés César Portela Fernández-Jardón en su discurso de ingreso en la Real Academia Galega de Ciencias (RAGC), un acto que tuvo lugar en el pazo santiagués de San Roque y que encabezó el presidente de la RAGC, Juan Lema Rodicio. La presidenta del Consello da Cultura Galega, Rosario Álvarez Blanco; el vicerrector de Política Científica, Investigación e Transferencia de la Universidade da Coruña, Salvador Naya Fernández; o el delegado del CSIC en Galicia, Antonio De Ron Pedreira, fueron algunos de los que asistieron presencialmente a la ceremonia.

“Soñar es necesario, imprescindible, pero no llega”, explicó, “los arquitectos no podemos limitarnos simplemente a soñar. Tenemos también que construir, que materializar nuestros sueños empleando materiales que debemos conocer, escoger y trabajar"

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César Portela se preguntó en el arranque de su intervención qué es la arquitectura. Básicamente, respondió, la construcción del espacio, que necesita el sueño inicial de imaginar una estancia, una casa, un barrio, una ciudad… “Soñar, es, pues, necesario, imprescindible, pero no llega”, explicó, “los arquitectos no podemos limitarnos simplemente a soñar. Tenemos también que construir, que materializar nuestros sueños empleando para ello materiales que debemos conocer, escoger y trabajar para sacarles el máximo partido de acuerdo con sus específicas cualidades. Y todo eso nos traslada, inevitablemente, al terreno de la técnica”.

El arquitecto pontevedrés durante su discurso de ingreso en la RAGC/ Suso Rivas

¿Y cuál es la esencia de la arquitectura? La buena es bella, pero sobre todo es verdad, recordó parafraseando a Sergiu Celibidache. Es capaz de lograr esa solidez, confort, riqueza formal y espacial “buscando también la mayor economía de medios”; haciendo más y mejor con menos “porque los recursos económicos que manejamos debemos administrarlos con racionalidad”, algo que, defendió, “no puede, ni debe, hacernos renunciar a la calidad. Hay que ahorrar suprimiendo lo innecesario, lo superfluo; nunca lo necesario, lo esencial”.

La buena arquitectura está también dotada de la necesaria flexibilidad para posibilitar cambios que los usuarios experimentarán con el tiempo, para acoger a otras personas, instituciones o funciones “diferentes de las que fue concebida”, recordó en su discurso el catedrático de Proxectos Arquitectónicos de la Escola Técnica Superior de Arquitectura de la Universidade da Coruña y Premio Nacional de Arquitectura en 1999.

Además de dar “respuesta a cuestiones fundamentales con soluciones brillantes, empleando elementos constructivos adecuados”, señaló, la buena arquitectura “es aquella capaz de conseguir que la emoción no se imponga y sustituya a la razón, que el arte no se supedite a la ciencia”. Es la que logra “que la lógica científica no frene la expresión artística”, capaz de “conciliar arte y ciencia” y de “acrecentar la emoción guiada por la razón”.

La buena arquitectura, añadió, “no destruye la naturaleza, sino que la respeta y la sublima”.

La buena arquitectura “es aquella capaz de conseguir que la emoción no se imponga y sustituya a la razón, que el arte no se supedite a la ciencia”. Logra “que la lógica científica no frene la expresión artística” y es capaz de “conciliar arte y ciencia”

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En su incorporación a la Sección de Ciencias Técnicas de la RAGC, el ya nuevo académico quiso reivindicar “la conveniencia y necesidad de tender puentes en el arte y la ciencia, entre los números y las letras, para facilitar la comprensión del mundo y de la vida”.

Tras recordar que cualquier objeto arquitectónico “es el resultado de confrontar deseos espaciales y artísticos con las posibilidades científicas y técnicas”, explicó que en su trayectoria profesional “las ciencias me ayudaron siempre a materializar, a construir y a realizar mis sueños formales y espaciales y a convertirlos después en realidad. Me ayudaron, también, a realizarme como arquitecto y como persona. Eso hasta el punto de poder afirmar que toda mi labor profesional fue y sigue siendo un esfuerzo, una lucha constante por conciliar aspectos formales y principios científicos”.

El nuevo numerario de la RAGC completó su intervención con una selección de fotografías de algunas de sus obras. Se detuvo en el Museo do Mar de Galicia, del que escribió que quiso hacer de él, además de un museo, “un objeto arquitectónico que nos ayuda a aclarar y limpiar la mirada, a ver el mar, a vivir y a soñar”.

La de César Portela es una obra arquitectónica “inmensa y plural”, en palabras de Pedro Merino, catedrático emérito de Ciencia dos Materiais e Enxeñaría Metalúrxica de la Universidad de Vigo. Éste fue el encargado de contestar en nombre de la Academia a la intervención del arquitecto pontevedrés.

Recordó que su catálogo incluye más de 30 viviendas públicas y privadas, edificios administrativos, culturales e instituciones, y la creación, restauración o remodelación de espacios públicos, citando diversos ejemplos que son “muy valiosos”, señaló “de una arquitectura dotacional que abarca desde los primeros años 70 del siglo pasado, hasta nuestros días”.

Pedro Merino destacó la “elegancia y solidez” de los materiales escogidos por el arquitecto pontevedrés. “Funcionalidad, belleza, orden, medida y compromiso social hacen de César Portela un referente de la arquitectura contemporánea”, señaló

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Merino destacó la “elegancia y solidez” de los materiales escogidos por el arquitecto pontevedrés. “Funcionalidad, belleza, orden, medida y compromiso social hacen de César Portela un referente de la arquitectura contemporánea”, afirmó.

Por su parte, el presidente de la Real Academia Galega de Ciencias, destacó que la incorporación del arquitecto contribuirá notablemente al “fortalecimiento” de la Sección de Ciencias Técnicas e incidió en que “su trayectoria nacional e internacional, con enormes contribuciones particularmente en Galicia, son un enorme activo de la RAGC y un soporte para prestigiar la ciencia y la tecnología en la sociedad”.

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