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La democratización de los guías en Pontevedra

Los free tours, que no tienen un precio fijo sino que se paga según el cliente considere, llegan a la Boa Vila

David posa con el paraguas que usa para sus tours.   | // RAFA VÁZQUEZ

David posa con el paraguas que usa para sus tours. | // RAFA VÁZQUEZ

La reactivación económica avanza poco a poco en el turismo desde que terminara el estado de alarma. Así mientras unas empresas retoman la actividad con la llegada de los primeros turistas, otras se lanzan al mercado pontevedrés con un modelo de negocio aún poco explorado en la ciudad. Se trata de los free tours. Por su nombre podría parecer que se tratan de visitas turísticas gratuitas, pero ese “free” viene a significar libre, y es que no hay un pago cerrado, sino que cada cliente paga al final del tour en función a su experiencia.

Así lo explica David Don López, guía turística en Pontevedra y gerente de la empresa Walkin and Eatin Galicia, la primera de este tipo en la región. “Lo sentimos mucho, pero no trabajamos gratis. Cada uno es libre de pagar lo que quiera, pero hay que pagar. En función de tu experiencia pagas más o menos. Además entendemos que no todo el mundo tiene el mismo poder adquisitivo y habrá gente que podrá pagar cinco euros y otros 20”, explica aclarando cómo funciona.

“Buscamos democratizar las guías, nos comparamos mucho con Ryanair porque antes era complicadísimo viajar y con ellos llegó el low cost. Igualmente, la cultura y la historia está ahí y no debería tener un precio”, acuña Don López.

Uno de los tours de la pasada semana

Tres tours diarios

La empresa, que lleva unos seis años en Galicia y hace tours por A Coruña, Santiago Vigo, tenía previsto llegar a Pontevedra el verano pasado, pero el COVID pospuso sus planes. Así, inició su actividad a finales de mayo y desde hoy trabaja a diario con tres turnos.

Este guía reconoce que el concepto se conoce cada vez un poco más y es que cuando comenzaron, hace años, “era desconocido y había un sector que ya tenía todo el pastel e implementar un nuevo modelo de negocio fue complicado. Pero somos guías acreditados, somos una agencia de viajes registrada, así que cumplimos con toda la legislación”, aclara el guía turístico.

En Pontevedra realizan dos tipo de tours, uno más enfocado a conocer la ciudad y su historia, centrándose además en sus curiosidades, como la historia de Ravachol, la teoría de Cristóbal Colón gallego, “alucinan cuando se lo cuento, paramos en el escrito del Peirado de Pontevedra y la mayoría quedan convencidos, además”, comenta Don López.

El otro, es en horario nocturno y explora la relación entre cristianos y paganos en la ciudad. “Les llama especialmente la atención la tradición de los cruceiros así como las historias de la Santa Compaña, porque es algo que aquí tenemos muy interiorizado, pero fuera muy poca gente lo conoce”, apunta el guía turístico.

Desde la agencia señalan que están siendo meses complicados, donde unos días tienen a doce personas y otros a tres. Pese a ello hacen un balance positivo y apuntan que la mayoría de su clientela tiene entre 30 y 50 años y vienen en pequeños grupos de zonas como Madrid, País Vasco o Cataluña. “Comenzamos a ver la luz al final de este túnel”, aseguran.

La pena, cree Don López, es que los propios gallegos no se animen a hacer tours cuando visitan otra provincia. “Pensábamos que podríamos atraer a más gente de aquí porque hay unas historias espectaculares que mucha gente no conoce, pero apenas hay mercado local y es una pena”, reflexiona el guía que espera que este sea un verano próspero, enfocado en el turismo nacional.

“Este no es país para investigadores”, así que le tocó formarse en otro sector y emprender

Además de ser guía turístico oficial de Galicia, David Don López es doctorado en ingeniería química, pero la falta de inversión en investigación le obligó a cambiar de profesión cuando quiso volver a España después de pasar años estudiando fuera.

“Este no es país para investigadores. He estado haciendo doctorado en la universidad de California, en Berkeley , en muchos otros sitios, pero aquí lo único que consigues es un salario precario, seis meses de contrato y gracias”, reconoce resignado el ingeniero. 

Uno se cansa de estar fuera. Está bien cuando eres joven, yo cuando tenía 25 era una aventura muy guay, ahora con 34 busco una estabilidad y otras cosas en mi vida, asentarme”, añade. Así que después de años estudiando y trabajando fuera como ingeniero químico a su vuelta a España, se dio de bruces con la realidad. “Entonces me monté esta empresa porque me gusta mucho la historia y de Estados Unidos también traje ese espíritu emprendedor y la verdad es que esto es mucho mejor que las condiciones que ofrecen en cualquiera parte de investigador en España”, admite. 

¿Y por qué esto? “Hice muchos free tours por todo el mundo y cuando volví de Estados Unidos vi que no había en Galicia, fuimos los primeros en implementar ese modelo. Empezamos en Santiago, que era donde vivía en ese momento. Fue hace seis años y desde entonces vamos creciendo y ahora somos diez personas”, expresa. 

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