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“Nuestro futuro está en este examen”

El pabellón de ciencias do Deporte acogió algunas de las pruebas de ayer.

El pabellón de ciencias do Deporte acogió algunas de las pruebas de ayer. Rafa Vázquez

La normalidad, o mejor dicho, la nueva normalidad a la que el fin del estado de alarma dio paso el pasado mes de mayo reinó ayer en el campus universitario de la Boa Vila. Más de mil estudiantes pontevedreses se examinaron en la que fue la primera de las jornadas de la Avaliación de Bacharelato para o Acceso á Universidade (ABAU), que se extenderá durante los días 8 y 9 de junio. A los nervios y altas temperaturas que acostumbran caracterizar el desarrollo de las pruebas hubo que sumar, un año más, un amplio operativo anti-COVID. Las mascarillas y los geles hidroalcohólicos se convirtieron en accesorios imprescindibles junto a los bolígrafos y los apuntes que los jóvenes estudiantes acarreaban de un lado para otros durante los descansos. Máxima tensión, pero mínimos riesgos para la salud de alumnos y profesores.

Los alumnos aprovechan los descansos para repasar sus apuntes. | // RAFA VÁZQUEZ

A las ocho y media de la mañana, un poco más temprano que en otras ediciones, fueron citados un total de 930 alumnos en los accesos a las tres facultades del campus universitario de Pontevedra, 12 en el Colegio Santiago Apóstol de la ONCE y 293 en el Pavillón Universitario, que, por primera vez este año, acogerá a todos los estudiantes de O Salnés ya que las instalaciones de Fexdega están reservadas a la vacunación COVID. El motivo: cumplir con el horario establecido para la realización de los exámenes, priorizando el cumplimiento de las medidas de seguridad. Y es que la Comisión Interuniversitaria de Galicia (Ciug) elaboró un estricto mapa de acceso en el que cada instituto tenía un itinerario marcado. Las entradas debían hacerse individualmente, con distancia interpersonal y empleando las distintas puertas de las facultades.

Una de las aulas de Ciencias Sociais, con gran separación entre los estudiantes. | // RAFA VÁZQUEZ

“La verdad es que la organización y el cumplimiento de las normas COVID está siendo excelente. No ha habido aglomeraciones y todos llevan puesta su mascarilla”, comentó Rubén Salgueiro, estudiante en el IES Torrente Ballester a la salida del primero de los exámenes, el de Historia de España. Fue, precisamente, este primer test el que consiguió disipar esos temidos nervios de las horas previas al comienzo de las pruebas. “Tenía más miedo a quedarme en blanco que a la dificultad del examen en sí, pero una vez que haces el primero te das cuenta de que no es difícil y que tienes todos los conocimientos en la cabeza”, señaló Sergio López, alumno del IES Sánchez Cantón. Entre el temario al que tuvieron que enfrentarse los jóvenes se encontraron las Desamortizaciones del siglo XIX, la revolución “La Gloriosa” de 1868 y la dictadura franquista.

“Nuestro futuro está en este examen”

Cierto es que siempre hay alguna asignatura que inspira más temor y respeto, bien por la complejidad de sus ejercicios prácticos o por la densidad de la teoría. Para Diego López, estudiante del IES A Xunqueira I, la asignatura de física es la oveja negra. “El problema es que un fallo al principio del ejercicio deriva en una cadena de errores lo que puede significar no obtener ninguna puntuación en la pregunta”, explicó.

“Nuestro futuro está en este examen”

Al examen de Historia de España siguió tras el descanso el de Lengua Castellana y Literatura II. Por la tarde, los bachilleres se examinaron de Matemáticas Aplicadas a las Ciencias Sociales y Fundamentos del Arte II para finalizar con Economía de Empresa y Diseño.

“Nuestro futuro está en este examen”

La práctica totalidad de los bachilleres consideró que el nuevo modelo de examen, con mayor opcionalidad entre las preguntas, “permite solventar alguno de los problemas que tuvimos durante el año pasado, cuando cursábamos primero de bachillerato y la pandemia irrumpió suspendiendo las clases”, comentó Lucía Somoza, alumna del Colegio Sagrado Corazón.

“Nuestro futuro está en este examen”

El cambio en el tipo de evaluación fue acordado el pasado 2020 cuando las restricciones sanitarias obligaron a adoptar la formación telemática y algunos de los temas del curso no pudieron ser explicados con tanta profundidad como se requería. “Nos estamos jugando nuestro futuro y todo depende de este examen. Considero que la mayor opcionalidad entre las preguntas es necesaria, porque nos da la posibilidad de contestar aquellos temas que llevamos mejor preparados”, destacó Alba Mira, estudiante en el IES A Xunqueira II. Para Rubén Salgueiro “las clases telemáticas no fueron tan efectivas como las presenciales. Hubo temario que quedó sin dar o que se dio, pero muy por encima, así que este tipo de test más asequible es también el más justo”.

“Nuestro futuro está en este examen”

Como ha ocurrido en ediciones anteriores, el colegio Santiago Apóstol de la ONCE en Pontevedra (el Centro de Recursos Educativos) también albergó las pruebas de selectividad para un total de doce jóvenes con diferentes discapacidades procedentes de toda Galicia. Según explicó la propia organización, tres de los estudiantes son ciegos o tienen discapacidad visual severa. También hay un estudiante en sillas de ruedas y otro que padece narcolepsia.

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El estricto protocolo sanitario se extendió a este centro en el que se pusieron a disposición de los estudiantes todos los medios que necesitaron para el correcto desarrollo de los exámenes, sin que sus necesidades de adaptación supusieran dificultades extra a las propias del contenido académico. Además, cuentan con apoyo pedagógico.

Más exámenes, menos nervios

La selectividad sólo acaba de empezar y a lo largo de hoy y mañana los alumnos continuarán los exámenes. Las pruebas matinales fijadas para hoy son dos asignaturas troncales: Lengua Gallega y Literatura II y una primera Lengua Extranjera que podrá ser Inglés, Francés, Alemán, Italiano o Portugués. Tras el descanso los alumnos se enfrentarán a los exámenes de Matemáticas II y Latín II. Por la tarde será el turno de Dibujo Técnico, Artes Escénicas y Segunda Lengua Extranjera. Cerraran la jornada de hoy Química y Griego I. El jueves, último día de exámenes, los jóvenes se examinarán por la mañana de Biología e Historia del Arte. Tras el descanso será el turno de Física, Geografía y Cultura Audiovisual. Las últimas pruebas marcadas para la 13.00 serán de las materias de Geología e Historia de la Filosofía.

Las calificaciones se publicarán el 17 de junio

El momento más anhelado a la hora de hacer un examen es la entrega de la nota. La Ciug fija para el próximo día 17 de junio a las 20.00 horas la publicación de las calificaciones a las que cada estudiante podrá acceder a través de su clave personal en la aplicación informática Nerta. Con las notas sobre la mesa llegará el turno de las revisiones. El plazo de reclamaciones se abrirá del 18 al 22 de junio, con cierre a las 14.00 horas. Será el día 24 de junio cuando la CIUG hará públicas las calificaciones definitivas, una vez resultas los procesos de reclamación. Por otro lado, la convocatoria extraordinaria de la ABAU, a la que pueden presentarse los estudiantes que quieran mejorar sus notas, tendrá lugar este año los días 13, 14 y 15 de julio. Una novedad que tiene el objetivo de permitir a los alumnos la incorporación a estudios superiores desde el primer día del curso, algo que solía retrasarse cuando el selectivo se celebraba en el mes de septiembre.

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