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El toque de queda aplaza el regreso de los furanchos: “Abrir dos horas no compensa”

Los locales esperan más flexibilidad en el horario, ya que la mayoría abre por la tarde | Son muy pocos los que han abierto y muchos de ellos se plantean no hacerlo

Uno de los furanchos cerrados en Marcón. |   // RAFA VÁZQUEZ

Uno de los furanchos cerrados en Marcón. | // RAFA VÁZQUEZ

La temporada de furanchos ya ha comenzado, pero son muy pocos los que están abiertos. Y es que la mayoría de ellos espera a que las normas derivadas de la crisis sanitarias sean más flexibles ya que este tipo de establecimientos suele abrir en torno a las 19.00 horas y a día de hoy tendrían que cerrar a las 21.00, por lo que no les compensa.

Según la ordenanza municipal de Pontevedra la temporada comenzó el 1 de enero, pese a que la mayoría abren a partir de marzo. Normalmente termina el 30 de junio aunque como ya ocurriera el pasado año debido al COVID esta vez se alargará un mes más, hasta el 31 de julio.

En el municipio de Pontevedra hay 22 furanchos autorizados y a día de hoy tan solo hay dos solicitudes de renovación, una de ellas ya concedida. Y es que además se observa un gran desconocimiento en el sector sobre si se puede abrir o no en estas circunstancias.

El portavoz de la Federación de Furancheiros de la provincia de Pontevedra, José Luis Videira, apunta el horario y espera que, según lo previsto, después del 9 de mayo “desaparezca el toque de queda y abra la hostelería más tiempo para que también podamos hacerlo nosotros”. Videira señala que apenas ningún establecimiento ha abierto aún y pide en este sentido una cooperación con la hostelería, los concellos y las asociaciones de furancheiros para que nadie salga perdiendo, en una crítica a aquellos “intrusos” que funcionan al margen de la ley.

El furancho de Viacoba es otro de los que aún no han abierto “esperando a que vengan tiempos mejores”, explica Montse García. “Abrir dos horas, de 19,00 a 21.00, no compensa. Para el furancho es complicado abrir antes porque no podemos tener empleados, somos todo familiares y tenemos nuestro trabajo, esto es para vender el vino sobrante”, recuerda.

En este sentido que puedan permanecer abiertos hasta el 31 de julio es un alivio: “Nos da la esperanza de estar más tranquilos y ver qué pasa y tener algo de margen”.

La misma postura defiende Fina Muñíz, del Furancho de Fina: “A los furanchos nadie va antes de las siete de la tarde y casi todo el trabajo se da por la noche. Hasta que no pase la situación un poco y cambien el toque de queda yo no voy a abrir”, apunta uno de los pocos furanchos que abrió en 2020 con total normalidad y es que lo hizo en la temporada de invierno y apenas perdió una semana de ventas. Ahora se plantea qué hacer y si acondicionar la terraza para abrir en verano. Cabe recordar que estos establecimientos deben regirse por las mismas normas de seguridad que la hostelería que en los municipios en nivel bajo tienen un aforo en terrazas del 75% y del 50% en el interior.

Mientras tanto, la cosecha, que indican ha sido algo más baja que el pasado año, sigue esperando en los barriles.

Dos años malvendiendo vino por no abrir

El año pasado, tras el confinamiento los furanchos volvieron a abrir el 5 de junio aunque muchos de ellos no lo hicieron por la dificultad de adaptarse a las medidas o por miedo. Así la mayoría malvendió el vino e incluso lo regalaron para poder dejar espacio a la nueva cosecha y deshacerse de un vino muy joven, que, según la variedad, apenas sirve de un año para otro.

Uno de los que no abrió en 2020 fue el Furancho das Roteas, que suele abrir de mayo a junio y adelanta que este año tampoco abrirá. Manolo Dávila lo explica: “Este año tampoco vamos a abrir con esta situación porque la gente no es responsable y a lo mejor le dices algo y con un trago en el cuerpo te arma un lío”. “El año pasado no abrimos, fui a otros furanchos a ver las situación y la gente no hace caso, así que no vale la pena”, añade. Así, han vendido el vino cómo han podido reconociendo que han perdido así miles de euros en comparación con venderlo en el furancho. Con todo, ponen su esperanza en poder abrir sus puertas el próximo año.

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